Leer no es solo una forma de ocupar el tiempo. Muchas veces es una manera de ordenar ideas, de enfrentarse a preguntas incómodas o de encontrar palabras para experiencias que todavía no sabemos cómo nombrar. En medio de la inmediatez y el ruido constante, la lectura sigue siendo un espacio de pausa: un ejercicio íntimo que, a la vez, puede abrir conversaciones más amplias.
En esta nota reunimos tres libros que, desde voces y estilos muy distintos, dialogan con el presente y abren preguntas necesarias. Conversamos con Sharoni Rosenberg, Vero Ini y Javier Eskenazi, tres autores de la comunidad cuyas obras invitan a detenerse, mirar hacia adentro y reflexionar.
Más que historias para pasar el rato, estos libros proponen una experiencia que continúa más allá de la última página. Una invitación a reflexionar, a dejar que las ideas circulen y se transformen. Porque cuando un libro logra mover, incomodar o iluminar, deja de ser solo una lectura y se convierte en algo que vale la pena compartir.
Por Daphne Dionizis.
“La historia que te cuentas”
Sharoni Rosenberg es madre, autora y speaker especializada en propósito. Abogada de formación y con más de diez años de experiencia en consultoría de sostenibilidad, hoy lidera Mentes Expertas y se ha consolidado como referente nacional en desarrollo personal y sentido de vida.
En su segundo libro, “La historia que te cuentas”, Rosenberg propone una reflexión íntima que parte de la experiencia personal para abrir preguntas más amplias. Con una escritura cercana y honesta, invita a reflexionar sobre el propósito de la vida. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, el libro plantea una pausa necesaria para mirar hacia adentro y repensar el sentido desde un lugar más consciente y auténtico.
Sharoni, ¿qué emociones te despierta la gran recepción que ha tenido tu libro?
Gratitud profunda.
Pero no solo por las ventas o la recepción pública, sino por los mensajes silenciosos que llegan después: personas que me escriben diciendo “esto era lo que no sabía cómo nombrar”.
Eso me emociona más que cualquier cifra, porque confirma algo que intuía: que no estamos solos en nuestras preguntas, solo estamos poco acostumbrados a decirlas en voz alta. El libro no vino a dar respuestas cerradas, vino a abrir conversaciones, y ver que esas conversaciones están ocurriendo, es tremendamente conmovedor.
¿Cómo reconoces hoy que estás alineada con tu propósito? ¿Qué señales aparecen en tu cuerpo, en tus decisiones, en tus vínculos?
El cuerpo es el primer indicador. Cuando estoy alineada, hay una calma activa, un estado de serenidad: no es ausencia de cansancio, pero sí ausencia de contradicción.
Mis decisiones se vuelven más simples —no necesariamente más fáciles— y mis vínculos más honestos. Dejo de justificarme tanto.
Cuando no estoy alineada, mi cuerpo se tensa, me vuelvo más reactiva, empiezo a hacer cosas solo porque “debería”. Hoy confío mucho más en esas señales, como la intuición o las sincronías, que en cualquier argumento racional.
¿Qué tuviste que desaprender —como mujer, como profesional, como persona— para acercarte a una vida con más sentido?
Tuve que desaprender la idea de que eres lo que estudiaste. Yo estudié derecho, ejercí por 13 años y eso me sirve para lo que estoy haciendo hoy, pero no me encadena a ser abogada toda la vida.
Como mujer y madre de tres hijas, lo más valioso que le puedo dejar a ellas es que vean que su madre se atrevió a cumplir sus sueños y siempre está en búsqueda de su felicidad.
Como profesional, desaprender que el éxito es lineal. A veces hay que perderse para encontrar el camino y eso ya no me hace sentir que estoy perdiendo el tiempo, sino que estoy invirtiendo en mí.
Y como persona, dejar de pensar que cambiar de rumbo es fracasar.
Desaprender es incómodo, porque te deja sin piso por un rato. Pero también es liberador: te permite volver a elegir desde un lugar más propio. La primera vez es muy difícil, pero una vez que sales adelante sientes que te puedes reinventar mil veces más.
Si eligiéramos vivir desde nuestro verbo motor, ¿qué nos recomendarías dejar de hacer mañana mismo?
Dejar de compararnos.
La comparación es una traición silenciosa al propio verbo motor, porque te empuja a vivir desde el ritmo, los logros o los deseos de otros.
Si de verdad quieres vivir desde tu fuerza interior, tienes que dejar de medir tu vida con reglas que no fueron hechas para ti.
Somos parte de una sociedad que nos dice todo el tiempo qué querer ¿cómo reconocer cuándo un deseo es realmente propio o es parte de ese algoritmo social?
Pregúntate si lo harías aunque no hubiese ninguna recompensa de por medio. Si lo harías aunque no haya dinero, poder o fama por hacerlo ¿seguiría llamando tu atención?
Es una muy buena señal de seguir adelante. Eso no quiere decir que no te guste o te merezca esos incentivos, pero si lo haces solo por eso, es una relación transaccional y no trascendente.
Muchas veces funcionamos en piloto automático, ¿qué pregunta incómoda deberíamos animarnos a hacernos más seguido?
¿Esto que estoy sosteniendo hoy, lo elegiría de nuevo si partiera de cero?
Es una pregunta incómoda porque no siempre podemos cambiar de inmediato la respuesta, pero nos devuelve la conciencia. Y sin conciencia, no hay propósito posible.
Muchos jóvenes hoy están presionados a “llegar” antes de entender quiénes son. Si tuvieras que dejarles un solo mensaje, ¿cuál sería?
No se apuren en llegar a un lugar donde después no querrán quedarse.
Entender quién eres no es una pérdida de tiempo, es la inversión más rentable que van a hacer. El ruido pasa, las modas pasan, pero la incoherencia interna siempre termina pasando la cuenta.
Para eso hay que tener paciencia. Hay que vivir experiencias que no nos gusten, hasta que encontremos aquello que resuena con nosotros. Es como encontrar el amor de tu vida. Muy pocas personas se casan con su primer amor, pocas tienen la fortuna de encontrar a la persona correcta al primer intento. Con el trabajo es lo mismo, hay que probar muchas cosas, saber qué es lo que no nos gusta, para ir descubriendo lo que sí.
En un mundo hiperconectado pero cada vez más fragmentado, ¿de qué manera sientes que el judaísmo puede guiarnos hoy sobre vivir con propósito?
El judaísmo me ha enseñado algo muy contracultural: que el propósito no está en lo extraordinario, sino en lo cotidiano. En la responsabilidad por el otro, en la reparación constante, en entender que no venimos a salvar el mundo solos, sino a hacernos cargo de nuestra parte.
En tiempos de fragmentación, esa ética del vínculo, de la memoria y del sentido comunitario es profundamente orientadora.
“Hola a vos”
No todos los libros se leen de principio a fin. Algunos se habitan, se intervienen y se transforman con cada trazo. “Hola a vos” propone justamente eso: un espacio para detenerse, crear y conectar con uno mismo a través del color, el dibujo y la palabra. Pensado como un libro para pintar y explorar, invita a soltar la exigencia y a dejar que la experiencia personal tome forma en cada página.
Detrás de este proyecto está Vero Ini, artista visual con una mirada sensible y lúdica, atenta a las emociones y los pequeños gestos de la vida cotidiana. Con una sensibilidad que mezcla lo visual y lo humano, ha desarrollado proyectos que invitan a la reflexión desde la creatividad y el encuentro con uno mismo. Pueden ver sus obras en IG @vero.ini
Vero ¿Qué te inspiró a crear un libro que no es de lectura, sino de pintura y reflexión?
Las ganas de activar en otros la expresión creativa, conectar con uno mismo y darse un momento de pausa mediante algo tan sencillo como es la escritura, la reflexión y colorear.
¿Hubo alguna ilustración o sección que surgió de una experiencia personal tuya?
Mmm… ¡diría que todas! Cada dibujo es una combinación o fragmento de mis obras, esculturas o dibujos. Y cada manifestación visual está asociada a una idea que busco trabajar/ mejorar, de “juegos inventados” que hago conmigo misma o actividades que propongo a mis alumn@s en el taller.
¿Qué te gustaría que sienta alguien al abrir “Hola a vos” por primera vez sin ninguna instrucción?
Ufff ¡qué buena pregunta! Me gustaría que se sienta inmerso en la propuesta y se conecte de forma genuina con SU YO interno.
¿Qué emociones aparecen con más frecuencia cuando la gente se permite pintar sin objetivo?
En mi experiencia y por comentarios de gente que ya está pintando su “Hola a vos” diría que la calma, la gratitud son de lo que más aparece.
Chile atraviesa grandes problemas en relación a la salud mental. ¿Cómo se relacionan el autocuidado y la creatividad para ti? ¿Por qué elegiste el arte como camino para frenar y escucharse?
Estar con uno mismo lleva al auto-cuidado, porque nos lleva a nosotros y a ver qué nos está pasando. Es llamativo, pero “regalarnos un momento para nosotros”, muchas veces no está en la agenda y tenemos que justificar tomarnos un rato para repensar, crear, soltar ideas, liberar estrés, bajar un cambio, relajarnos, revisarnos. Si estos momentos no aparecen, creo que la saturación mental con la que estamos no nos da mucho espacio para la creatividad. Soy muy pro de no estar pegad@s con WhatsApp y las redes. ¡No digo estar ausentes, pero tampoco que eso sea lo protagónico en nuestro día!
Salir de la pantalla. Agarrar unos lápices, conectar la mano, el pensamiento, escribir de forma manual, gestual, ¡es necesario! Reencontrarnos con nuestra letra, con el papel. Con nuestra expresión.
No sé si les pasa, pero mi letra es claramente más fea que hace 20 años. Los invito a observar la caligrafía de adultos mayores … ¡Son una belleza!. No dejemos de entrenar y disfrutar de lo lindo y beneficioso de conectarnos con esto.
En una era de distracción constante, ¿qué crees que significa para las personas redescubrir el poder de un acto tan sencillo como pintar o colorear?
Pura magia. Un tesoro. Pero es clave que se lo tomen en serio.
Es volver a uno, es encontrarnos con nosotros, darnos un momento, nuestro espacio. Este libro podría funcionar como un diario personal y podríamos hacer uno por año y ver en qué andábamos, qué nos contamos, como pensábamos… es muy valioso el encuentro con uno.
Si tuvieras que describir en una sola frase lo que “Hola a vos” quiere despertar en el lector, ¿cuál sería?
Entrégate y… volvé a vos! Activá tus emociones, dejá fluir tus pensamientos, liberá tu creatividad, relajáte a través del color, practicá esta pausa activa y renová energías.
– Colorear, para ti, es: puro placer
– Un color que hoy te represente: fucsia
– Un momento del día ideal para abrir Hola a vos: ¡todos!
– Algo que todos deberíamos permitirnos sin culpa: buscar ser nuestra mejor versión.
– Una emoción que aparece cuando frenamos: paz
“El trapecista no necesita la red hasta que la necesita”
Nadie avanza solo, aunque muchas veces actuemos como si sí. Javier Eskenazi, fundador de Ampliando Círculos, la red colaborativa más grande de Chile, speaker y mentor en networking y ventas, parte de esa premisa para reflexionar sobre cómo se construyen las relaciones que realmente abren caminos.
En su primer libro, “El trapecista no necesita la red hasta que la necesita”, Eskenazi propone mirar el networking desde otro lugar: no como una técnica ni una fórmula repetible, sino como una práctica viva que se construye en el intercambio, la presencia y la conexión genuina.
Javier, ¿qué te inspiró a escribir este libro?
La convicción de que nadie debería sentirse solo por no saber cómo construir vínculos. Después de años creando espacios de encuentro con Ampliando Círculos, fui testigo de cientos de historias: personas que llegaron buscando trabajo y encontraron apoyo, otras que llegaron buscando contactos y encontraron amigos, y muchas que simplemente necesitaban volver a sentirse parte de algo.
Este libro nace de las ganas de dejar un legado: que esas historias no queden solo en una sala, en un café o en un encuentro puntual, sino que puedan acompañar a otros que hoy están partiendo desde cero, y por supuesto también, desde las ganas de transmitir mis conocimientos para que la gente pueda tener redes más sólidas.
El libro nace de una certeza simple: nadie llega lejos solo, pero igual seguimos actuando como si eso fuera una virtud.
En un mundo donde todos intentan mostrarse seguros, ¿por qué crees que es tan difícil reconocer que necesitamos una red?
Porque confundimos independencia con aislamiento. Nos enseñaron que pedir ayuda es debilidad, que “arreglártelas solo” es carácter. El problema es que eso funciona hasta que deja de funcionar, y cuando deja de funcionar, te das cuenta de que no tener red no te hace fuerte, te deja expuesto.
Mostrar que necesitas a otros, hoy parece un riesgo. En realidad, es una señal de madurez.
¿En qué momento te diste cuenta de que la forma en que te relacionabas con las personas tenía un valor suficientemente único como para convertirse en un libro?
Cuando empecé a ver patrones. Conozco y converso con muchas personas distintas, en industrias distintas, de edades distintas a la semana, y casi todas tienen el mismo problema de fondo: “Conozco mucha gente, pero no sé a quién llamar cuando de verdad lo necesito”.
Ahí entendí que no era solo una idea mía esto de que las personas o no saben construir una red o tienen algo que yo llamo: “falsa sensación de red”. Creer que porque tienes un alto número de contactos en LinkedIn tienes una red sólida, es un error bien peligroso.
Había método, errores repetidos y aprendizajes transferibles que yo había visto durante años, y si algo se puede aprender, también se puede escribir.
¿Qué esperas que cambie en la vida del lector cuando cierre el libro?
Que deje de pensar en contactos y empiece a pensar en vínculos. Que entienda que el networking no se activa cuando estás desesperado, sino cuando estás disponible, y que es una actitud de vida, algo que me gusta llamar: “vivir en un estado de networking”.
Si al cerrar el libro el lector llama a alguien solo para preguntar “¿cómo estás?” ya valió la pena.
¿Qué representa hoy tu red? ¿Y quién la sostiene cuando tú no puedes sostenerla?
Mi red hoy es mi sistema de seguridad emocional y profesional. Es parte importantísima de mi vida, mis negocios y mi “antídoto” para cuando vienen esos momentos de inseguridades.
Y en el caso de la Red de Ampliando Círculos, tengo la suerte de que cuando yo no puedo sostenerla, la sostienen otros, porque me he preocupado de generar una comunidad bien construida, que no dependa 100% de mí, sino de la que todas las personas se sienten parte. Eso, para mí, es la definición de comunidad.
Si tuvieras que reducir todo el libro a una única idea sobre cómo construir una red humana sólida, ¿cuál sería?
Ayuda antes de necesitar cualquier cosa. Parte por DAR, no por PEDIR. Todo lo demás, confianza, oportunidades, apoyo, llega después.
¿Te llegó algún mensaje que te hizo sentir que este libro era más necesario de lo que imaginabas?
Sí, varios, pero para ser honesto, no lo había interpretado de esa forma.
Siempre veo los, para mí, clásicos: “Estoy bien en LinkedIn, pero mal en la vida real. No tengo a quién llamar.” o “Me quedé sin pega así es que ahora estoy empezando a construir mi red”.
Me gustaría que las personas se queden con que la red es como la cuenta de ahorros. Uno no empieza a ahorrar cuando se queda sin plata, ahí ya es demasiado tarde.
Después de escuchar todo lo que tus lectores te han dicho, ¿qué te gustaría que sepan las personas que todavía no se atreven a crear vínculos, pero que quizás encuentren en tu libro su primer paso de ayuda?
Que no es una cuestión de “si voy o no a necesitar mi red”, la pregunta es ¿cuándo la voy a necesitar? porque TODOS la vamos a necesitar en algún momento.
Les diría que no les falta carisma, contactos ni habilidades sociales, les falta permiso.
Permiso para acercarse sin una excusa perfecta.
Permiso para decir “no sé cómo hacerlo”.
Permiso para pedir ayuda sin sentirse en deuda.
Después de escuchar a tantas personas en Ampliando Círculos, entendí algo clave: nadie parte sabiendo. Todos partimos incómodos. El vínculo no nace de la seguridad, nace del intento.
Ojalá este libro sea eso: un primer gesto, no es una fórmula, no es una receta, sino una mano que dice “no estás solo, y no tienes que hacerlo perfecto para empezar”.
¿Qué mensaje te gustaría entregarles a los jóvenes que están empezando a construir su vida laboral?
Les diría algo simple, pero importante: El CV abre puertas, pero la red te acompaña cuando esas puertas se cierran.
No se obsesionen con “tener contactos”, preocúpense de SER buenos contactos. Escuchen más de lo que hablan, cumplan lo que prometen y no subestimen a nadie por el cargo que tiene hoy. Nadie sabe lo que trae esa persona (ni la red que tiene).
Y, sobre todo, entiendan esto desde temprano: Mientras antes aprendan a construir relaciones sanas, más fuerte y más humana va a ser la carrera que están empezando.








