Tu Bishvat florece en la Municipalidad de Huechuraba
En tiempos en que el mundo parece exigir respuestas inmediatas, hay tradiciones que nos enseñan el valor de la paciencia, la esperanza y la responsabilidad compartida. Así se vivió la celebración de Tu Bishvat, el año nuevo de los árboles en la tradición judía, realizada este año en la Municipalidad de Huechuraba, una jornada cargada de simbolismo que reunió a autoridades, líderes religiosos, vecinos y jóvenes en torno a un gesto sencillo pero profundamente trascendente: plantar vida.
El corazón de la jornada fue la plantación de cuatro algarrobos, árboles reconocidos por su fortaleza y resiliencia.
Son especies que crecen incluso en condiciones difíciles y que tardan años en dar frutos, recordándonos que todo aquello que realmente importa, la convivencia, la identidad, el cuidado del planeta, requiere tiempo, dedicación y una mirada que trascienda lo inmediato.
Durante la ceremonia, el rabino Ari Sigal explicó que Tu Bishvat es una invitación a reconocer los ciclos de la vida y a comprender que el ser humano es también guardián de la creación. En un momento especialmente reflexivo, vinculó este mensaje con los incendios que han golpeado al sur del país, subrayando que proteger el medio ambiente no es solo una causa, sino una responsabilidad ética con las generaciones que vendrán.
El presidente de la Comunidad Judía de Chile, Alfredo Misraji, profundizó este sentido al afirmar que “Tu Bishvat es el año nuevo de los árboles en la tradición judía, una celebración única que refleja el profundo valor que damos a la naturaleza y a la creación. Es un día donde honramos lo que aún no vemos, lo que será. Porque plantar una semilla es creer, es confiar, es construir.”
Sus palabras resonaron con fuerza cuando destacó el simbolismo del algarrobo, un árbol que enseña, desde su propia esencia, el valor de la espera y la profundidad de las raíces. Al respecto, recordó que “hay cosas verdaderamente importantes que no se logran de un día para otro. Requieren tiempo, perseverancia y una mirada de largo plazo.” Una invitación a reflexionar sobre el tipo de sociedad que aspiramos a construir: una comunidad capaz de sostenerse en convicciones firmes, de crecer con responsabilidad y de ofrecer resguardo a quienes vendrán después. Porque, al igual que el algarrobo, el desarrollo verdadero no responde a la inmediatez, sino a la constancia, al compromiso colectivo y a la capacidad de pensar más allá del presente.
Misraji agradeció además al alcalde y a toda la comuna por abrir este espacio de encuentro, enfatizando que las tradiciones no separan, sino que enriquecen la vida colectiva.
“Somos parte activa de Chile y continuaremos construyendo juntos, un país donde se cuida el entorno, se fortalecen los vínculos y donde cada comuna es un espacio para sembrar futuro”, expresó.
Más que una ceremonia, Tu Bishvat en Huechuraba fue un recordatorio de que el futuro no se hereda: se cultiva. Cada árbol plantado simboliza una promesa silenciosa, de vida, de continuidad, de esperanza, y nos invita a pensar qué huella queremos dejar.
Porque plantar un árbol es, en el fondo, un acto de fe. Es creer que, aun cuando no veremos todos sus frutos, alguien descansará bajo su sombra. Y en ese gesto profundamente humano se revela una verdad esencial: cuando una comunidad siembra unida, no solo cuida la tierra, también aprende a cuidar su destino.






