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La luz no se impone, se comparte.

Jánuca 2025: cuando la luz se enciende en los espacios de Chile

Jánuca es, ante todo, una afirmación: la decisión de encender una luz cuando el entorno parece oscurecerse. La historia que recordamos cada año, la perseverancia de un pueblo, el reencuentro con la libertad religiosa y el milagro de un aceite que alcanzó para más de lo esperado, no pertenece solo a un pasado remoto. En Chile, esa misma idea cobra vida cuando la festividad se celebra de cara al país, en lugares públicos que representan nuestra convivencia democrática, nuestra diversidad y la libertad de culto.

Al igual que años anteriores, la Comunidad Judía de Chile vivió un Jánuca marcada por encuentros significativos: en el Congreso Nacional, en el Palacio de La Moneda, en la Embajada de Estados Unidos, en municipios que albergan a buena parte de nuestras instituciones, como Vitacura y Lo Barnechea, y en un emotivo Jánuca intercomunitario junto al Orfeón Nacional de Carabineros, señales concretas de que la coexistencia puede seguir siendo parte del corazón de la vida republicana.

La celebración de Jánuca en el Congreso Nacional, con la presencia de José Manuel Ossandón, presidente de la cámara del senado,  volvió a reunir a autoridades, parlamentarios y representantes de la comunidad en torno al encendido de las velas, un gesto sencillo pero cargado de simbolismo: la fe no se esconde; se vive con respeto y sin temor. 

La ceremonia de Jánuca en el Palacio de La Moneda tuvo este año un eco especial. En palabras del Ministro de Interior, Alvaro Elizalde, se destacó el carácter laico del Estado y su rol de garantizar el libre ejercicio de la fe.

En la ceremonia, la Comunidad Judía de Chile entregó el reconocimiento “Espíritu Macabí”, como una manera de destacar convicciones morales, coraje cívico y compromiso con la memoria a la embajadora de Alemania, Susan Fries-Gaier quien en su discurso agradeció la amistad y buena acogida de la Comunidad Judía hacia ella y su marido, mencionando dentro de sus palabras que “mi pueblo infligió el crimen más inimaginable en contra de los judíos que no tiene comparación con nada”.

Por segundo año consecutivo, la celebración de Jánuca en la Embajada de Estados Unidos fue un espacio de cercanía y amistad, que se suma a una relación histórica basada en diálogo, colaboración y trabajo conjunto en la lucha contra el antisemitismo. 

En tiempos complejos, estos gestos importan: porque transmiten que la convivencia se defiende no sólo con discursos, sino también con presencia, coherencia y compromiso.

Jánuca también se vivió en espacios locales donde se lleva a cabo buena parte de la vida comunitaria. En Lo Barnechea, Vitacura y Las Condes, donde se remarcó el valor de que una municipalidad impulse instancias concretas donde distintos credos puedan expresarse con respeto, y donde la tradición judía se comparta como parte del tejido social del país

Uno de los momentos más emotivos de esta Jánuca fue el tradicional Concierto Intercomunitario junto al Orfeón Nacional de Carabineros de Chile: una invitación abierta a celebrar, encender  la tercera vela y encontrarnos en torno a la música como lenguaje transversal.

Jánuca 2025 demostró que la luz no se impone; se comparte. 

Encender una vela en el Congreso, en La Moneda, en una embajada, en una municipalidad o en un concierto intercomunitario no cambia por sí solo las tensiones del mundo. Pero sí cambia algo más cercano: nuestra disposición a convivir. Y en estos tiempos, esa disposición es una responsabilidad democrática.