Actualidad, KEREN HAYESOD

Kesher el programa de Keren Hayesod que une a jóvenes líderes de todo el mundo

Por Paola Zalaquett Grosz

Kesher, que en hebreo significa “vínculo” o “conexión”, es un programa internacional de liderazgo juvenil de Keren Hayesod, dirigido a jóvenes líderes de comunidades judías de la diáspora. Su objetivo es fortalecer el lazo personal, identitario y activo con Israel, formando una nueva generación de líderes comprometidos tanto con su entorno local como con el país.

El programa reunió a jóvenes de todo el mundo para generar un intercambio enriquecedor, donde cada representante aportó sus experiencias trabajando a favor de Israel en sus respectivas comunidades. 

Kesher, más allá de mostrar la vida en Israel y el impacto de Keren Hayesod, creó un espacio de diálogo y aprendizaje que cada participante pudo aprovechar para sumar a su propia campaña y fortalecer el Dor Hemshej de cada país.

Kesher se sostiene sobre tres pilares fundamentales: en primer lugar, conocer y profundizar la vida israelí; en segundo, comprender el impacto concreto de Keren Hayesod; y, por último, coordinar y llevar adelante este intercambio entre jóvenes líderes, considerando que cada uno aporta sus propias herramientas y experiencias. Gracias a este trabajo conjunto se generan instancias productivas, con el objetivo de que cada representante regrese a su país con nuevos recursos para potenciar su campaña local.

Quien vivió esta experiencia fue Kevin Steinsapir, joven representante de Keren Hayesod Chile, quien contó cómo llegó al programa: 

“Me llamaron para preguntarme si me interesaba viajar a Israel con Kesher y dije que sí de inmediato. Estaba feliz de saber de qué se trataba, el programa me llamó mucho la atención y viajar a Israel aún más”.

El programa se desarrolló a lo largo de seis días intensos, en los que el grupo recorrió distintos proyectos apoyados por Keren Hayesod. Entre las actividades destacó una fiesta de baile con audífonos por las calles de Tel Aviv, una experiencia urbana llena de energía que conectó ritmo, movimiento y el espíritu vibrante de la vida nocturna israelí.

También participaron en una introducción a la industria israelí de alta tecnología con una visita a Tevel Aerobotics, donde conocieron de primera mano la innovación de vanguardia del país. Acompañados por el empresario e inversor Gilad Karni, descubrieron cómo la inteligencia artificial y la robótica avanzada estaban revolucionando el futuro de la agricultura mediante drones que recolectaban frutas directamente desde los árboles. Todo esto, y mucho más, formó parte de una agenda que combinó identidad, innovación y vínculo con Israel.

“Cada actividad que hicimos me gustó mucho. Por ejemplo, fuimos a un evento organizado por la IDF como agradecimiento a Keren Hayesod. Habló Eyal Zamir, Jefe del Estado Mayor de Israel. Compartir con la IDF y con jóvenes de Kesher de todo el mundo fue una experiencia única”.

Uno de los momentos más impactantes fue la visita a Nir Oz, a la zona del festival Nova y a una base de la IDF que había sido atacada por terroristas. 

“En Nir Oz nos recibieron sobrevivientes del 7 de octubre. Nos hablaron de ese día y de cómo estaban reconstruyendo el lugar. Nos contaban que tenían refugios, pero sin pestillos, porque no estaban pensados para un ataque terrorista. Fue muy fuerte escuchar todo eso en primera persona”.

“Llevábamos casi dos años siguiendo la guerra desde Chile, y emocionalmente fue vivir en directo algo que uno había visto a la distancia. Yo conocía Keren Hayesod, pero no dimensionaba lo importante que es. Nunca imaginé la magnitud de lo que hace. Este viaje te cambia el foco: las iniciativas que impulsa Keren Hayesod me motivaron a querer ayudar y a que otros también entiendan lo importante que es la fundación”.

Para Kevin, uno de los grandes valores del programa fue conocer a otros líderes del mundo y compartir experiencias con ellos. 

“Éramos 24 personas de 17 países: Canadá, México, Panamá, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, España, Suiza, Grecia, Francia, Alemania, Dinamarca, Holanda, Letonia, Australia y Sudáfrica. Demian Lisak, Director de Leadership Development de Keren Hayesod UIA, era el encargado del grupo, y además teníamos un guía que nos acompañaba a todos lados. Para mí fue clave la conexión con el grupo y conocer bien las iniciativas para poder apoyarlas”.

Durante el viaje visitaron Tel Aviv, comunidades beduinas y Jerusalem. En Tel Aviv conocieron, entre otros proyectos, Hagal Sheli, una startup de surf en Bat Yam que combinó deporte con terapia psicológica, trabajando con niños que habían perdido a sus padres o que eran hijos de soldados, iniciativa apoyada por Keren Hayesod. También visitaron una empresa de drones que recolectaban frutas de los árboles. “Israel tiene un nivel de startups increíble”, comentó Kevin.

Otro lugar significativo fue Hostage Square, donde se visibilizó la situación de los secuestrados. “Había posters, tiendas atendidas por los mismos afectados, túneles simbólicos y un espacio para mostrar lo que pasó. En Tel Aviv se creó una organización para apoyar a las familias de los hostages, donde Keren Hayesod colaboró con ayuda económica. Check Point facilitó el edificio y la empresa Wix se preocupó de la comida diaria para los familiares”.

En Jerusalem participaron en varios encuentros: actividades con la IDF, un evento donde habló Isaac Herzog, Presidente de Israel, y una ceremonia de premiación de Keren Hayesod. “Fuimos a Shavim y estuvimos con ex soldados que nos contaron cómo vivieron el 7 de octubre. También estuvimos muy cerca de Gaza, en Sderot, en una sala ambientada en lo ocurrido ese día. Visitamos un jardín infantil construido por Keren Hayesod São Paulo, que es un verdadero búnker para dar seguridad a los niños y a sus papás”.

Además, recorrieron una base militar cerca de Sderot donde vieron registros del ingreso de los terroristas. “La invasión a la base Urim, cerca de Sderot, mostró un nivel de maldad realmente impactante. Fue un ataque terrorista militar muy planificado”.

Una de las charlas que más lo marcó fue con el Dr. Dany Tirza, encargado de planificar las infraestructuras de seguridad y la Valla de Seguridad en la zona de West Bank. “Nos explicó que antes no existía y que había mucho intercambio entre musulmanes y judíos, pero con la Intifada Israel tuvo que construir una muralla inteligente, pensada para terroristas y no para ejércitos, con sensores y cámaras. Israel no quería tener esta muralla, pero por seguridad no hubo otra opción. Incluso estaba diseñada para poder retirarse fácilmente cuando ya no fuera necesaria”.

“El viaje superó todas mis expectativas, porque es una oportunidad única que a todo joven judío le gustaría vivir”, señaló.

Para Kevin, el grupo también funcionó como una especie de terapia. Recordó el 7 de octubre: “Yo estaba en una despedida de soltero en Panguipulli y era el único judío del grupo. Tenía una app de alertas de cohetes y en la mañana empezaron a sonar. Empecé a ver las noticias y lo pasé muy mal, porque estaba en un lugar donde nadie lo vivía como yo”.

“En el viaje sentí eso mismo: estábamos todos en la misma frecuencia. Después de meses seguimos conectados. En pocos días hice muy buenos amigos. Fue una terapia, sentirme en casa, sentir que me conecté con el grupo y que hasta hoy seguimos en contacto”.

 

Finalmente, dejó un mensaje para otros jóvenes:

“Mi consejo es preocuparse de dar, no necesariamente plata, sino lo que a uno le haga sentido. Dar sin esperar nada a cambio. Si te importa Israel y quieres ayudar y no sabes cómo, un muy buen camino es Keren Hayesod”.