Seret Chile 2025: Israel a través del cine
Tras un año marcado por cancelaciones y presiones, el Festival Internacional de Cine Israelí volvió a realizarse en Chile. Conversamos con Patricia Hochmann, directora artística y cofundadora de Seret, sobre esta edición, lo ocurrido en 2024 y los desafíos de sostener la cultura israelí en el contexto actual.
Por: Gabriel Koenig
Entre el 3 y el 7 de diciembre de 2025, se realizó en Santiago una nueva edición de Seret Chile, el Festival Internacional de Cine Israelí, considerado el más grande de su tipo a nivel mundial. En esta oportunidad, el festival tuvo lugar en la Comunidad Israelita Sefaradí, y marcó un hito especial: el noveno aniversario de Seret en Chile, mientras que a nivel internacional se celebraron catorce años de Seret International.
Co Fundado por Odelia Haroush (máster en Comunicación), Anat Koren (licenciada en Estudios Editoriales) y la chilena residente en Israel Patty Hochmann (miembro de la Academia Israeli de Cine), Seret se ha presentado con gran éxito en Holanda, Argentina, Alemania y Reino Unido. En Chile, es producida por el cineasta Alan Fischer , máster en Dirección de Cine de la Universidad del Sur de California y fundador de Ant Fire Productions.
La edición 2025 presentó una programación acotada pero diversa, compuesta por cinco películas que abordaron distintos géneros y temáticas, desde la comedia hasta el drama, pasando por la memoria, las relaciones humanas y la complejidad de la sociedad israelí contemporánea.
Con funciones concentradas en un mismo espacio y una alta asistencia de público, el festival volvió a abrir un lugar de encuentro en torno al cine, el diálogo y la cultura.
Sin embargo, esta edición no puede leerse de manera aislada. El regreso de Seret en 2025 estuvo inevitablemente atravesado por lo ocurrido el año anterior, cuando el festival debió cambiar de sede a último momento debido a presiones externas, alterando su formato habitual y visibilizando las dificultades actuales que enfrentan expresiones culturales vinculadas a Israel en distintos países.
En esta ocasión, conversamos con Patricia Hochmann, directora artística y cofundadora de Seret International, quien estuvo presente durante el festival. En esta entrevista, Hochmann reflexiona sobre la edición 2025, el impacto de lo ocurrido el año pasado, y los desafíos de organizar un festival de cine israelí en un contexto internacional marcado por tensiones, prejuicios y temores.
—¿Cómo viviste esta edición de Seret Chile 2025? ¿Con qué sensación te quedas después de estos días?
—La sensación final es muy buena. Eso es lo que queda, aunque hay que decirlo: estos dos últimos años han sido muy difíciles para el Festival Seret. Y no solo en Chile. Esto ha pasado en todos los países donde realizamos el festival.
Muchos cines tienen miedo; reciben amenazas o presiones cuando saben que se trata de un festival de cine israelí.
Hochmann explica que la situación no es aislada ni reciente. Incluso en el Reino Unido (país donde nació Seret hace más de quince años) el festival ha visto reducida drásticamente su presencia en salas comerciales.
—En Londres, por ejemplo, llegamos a proyectar en más de siete cines distintos. Hoy apenas nos quedamos con dos, y uno de ellos es un centro comunitario, algo parecido al Estadio Israelita acá en Chile. En Holanda pasó algo similar. Teníamos tres cines y ahora el festival se hace en un centro comunitario. Esto se repite en muchas partes.
Aun así, Hochmann se permite una nota de esperanza:
—Esperamos que el 2026 sea mejor.
Hacer un festival de cine israelí hoy
—¿Cómo es hacer hoy un festival de cine israelí internacional en el contexto que estamos viviendo?
—Estos dos últimos años ha sido casi imposible hacer los festivales. Pero, justamente por eso, creo que es más importante que nunca traer la cultura israelí y su diversidad al mundo. Pase lo que pase, incluso si por ahora solo podemos hacerlo en centros comunitarios y no en cines tradicionales, hay que hacerlo.
La directora artística reconoce que, en muchos casos, el público que asiste hoy es mayoritariamente judío o israelí, algo distinto a lo que ocurría en años anteriores.
—Antes, venía gente de todo tipo, no solo de la comunidad. Ahora eso se ha reducido, pero aun así seguimos. Y esperamos que el próximo año sea mejor y podamos volver a abrirnos más.
Hochmann también señala una diferencia que ha observado en distintos países:
—En Inglaterra, por ejemplo, siempre hubo manifestaciones en contra del festival, simplemente porque es israelí. Curiosamente, hay festivales de cine judío donde no pasa lo mismo. En el momento en que algo se define como israelí, todo se vuelve más difícil.
Un público entusiasta y una apertura multitudinaria
—Volviendo a esta edición en Chile, ¿qué viste en el público este año? ¿Hubo películas que resonaron especialmente con los espectadores chilenos?
—Este año fue súper exitoso. El Estadio Israelita y la Comunidad Sefaradí nos prestaron la sinagoga, un espacio donde también se hacen obras de teatro, y nosotros montamos la pantalla y el sonido. El primer día, con Matchmaking 2 (Casamentero 2), el lugar estaba llenísimo.
La función inaugural fue una de las más concurridas en la historia del festival en Chile.
—Hay casi 500 butacas y yo diría que había más de 400 personas. En ningún otro país hemos hecho una gala de apertura en un espacio tan grande que se llene así. Me puso muy contenta.
La elección de una comedia no fue casual:
—Es una comedia liviana, fácil, y la gente salió riéndose, de buen humor. Eso también es importante hoy.
La selección de películas: diversidad y reconocimiento
La edición 2025 de Seret Chile presentó cinco películas: Matchmaking 2, Come Closer, Halisa, The Property y Reading Lolita in Tehran, una selección que combinó comedia, drama, memoria histórica y retratos de la sociedad israelí contemporánea.
—¿Había una intención particular detrás de la elección de películas para este año en Chile?
—Sí. Yo soy la directora artística de todos los festivales Seret y elijo personalmente las películas. Siempre busco títulos que hayan sido exitosos en los últimos uno o dos años en Israel: películas que hayan recibido premios, que sean reconocidas internacionalmente.
Hochmann explica que las limitaciones presupuestarias también influyen.
—En Inglaterra, por ejemplo, mostramos más de veinte películas. Acá trajimos cinco, porque el presupuesto es mucho menor. Pero lo más importante para mí es que sean diversas.
—Traemos una película dramática, otra que toca el tema de la Shoá, otra que muestra costumbres israelíes, otra más contemporánea… Todo para que se vea la diversidad cultural que existe en Israel.
Uno de los títulos destacados fue Come Closer, película premiada en Israel y en el circuito internacional.
—Ganó el Premio Ofir a mejor película en Israel y también fue reconocida en festivales importantes como Sundance. El cine israelí hoy es muy respetado en el mundo.
El recuerdo de 2024: “Fue casi traumático”
—Volviendo a lo que ocurrió en la edición del año pasado, ¿cómo recuerdas ese momento y qué significó para ustedes como equipo?
—En Chile, el año pasado fue casi traumático. Teníamos todo preparado para hacerlo en el cine del Alto Las Condes. Las películas estaban listas, la cartelera armada, la gente ya había comprado entradas. Una semana antes nos dijeron que no se podía hacer ahí, que había amenazas. Fue muy duro.
Finalmente, el festival logró realizarse, pero en condiciones muy distintas.
—A última hora, Alan Fischer (productor del festival) se consiguió una sala en el Mercaz. Fue todo muy rápido, muy estresante. Igual lo hicimos, vino gente, pero no fue lo mismo. Con tan poco tiempo para avisar los cambios, fue muy difícil.
Hochmann confiesa que, tras esa experiencia, dudó seriamente en continuar.
—El año pasado dije: “No lo hago más”. Fue demasiado difícil. Pero bueno… soy vieja y se me olvidan las cosas malas. Así que acá estamos otra vez.
El cine como embajador cultural
—En un clima global de tensiones vinculadas a las identidades, ¿cómo ves el rol del cine y de un festival como Seret?
—Siempre nos dicen los embajadores, en los distintos países, que Seret es como un embajador de la cultura israelí en el mundo. Y yo estoy muy de acuerdo con eso, porque no hay nada mejor que mostrar el país a través de la cultura que tienen. Uno muestra la cultura y ahí se ve qué país es y cómo es. Y para eso es muy, muy importante ver un festival como Seret para conocer un poco del país.
Mirando hacia adelante
—¿Qué esperas para las próximas ediciones de Seret en Chile?
—Lo que espero es que los cines nos vuelvan a abrir las puertas. Un festival de cine se hace en cines, no en salas improvisadas. Pero, mientras tanto, lo seguimos haciendo igual. Espero que termine la guerra, que el mundo pueda ver que Israel no es solo lo que ellos creen. Que nos dejen mostrar a Israel a través de películas. Eso es lo que espero para Chile también.
La edición 2025 de Seret Chile no solo marcó el regreso del festival tras un año complejo, sino que también puso en evidencia los desafíos actuales de la cultura israelí en el escenario internacional. Entre restricciones, cambios de sede y contextos adversos, el festival logró sostenerse, reunir a cientos de personas y reafirmar su propósito: mostrar, a través del cine, la diversidad y humanidad de una sociedad que muchas veces es mirada desde la distancia.
En palabras de su directora artística, seguir haciendo Seret hoy no es fácil. Pero quizás, precisamente por eso, resulta más necesario que nunca.












