Actualidad, NBI

¿Cómo construir futuro en Isla del Maipo?

Estamos en Isla de Maipo, en el majané de Tikvá 2026, vemos a los jóvenes corriendo, anunciando que llegó la hora de los recaditos y del Birkat Hamazón. Se mezclan bromas, canciones improvisadas y risas que estallan sin aviso.

En ese movimiento aparentemente caótico se tejen, casi sin que nadie lo note, lazos de amistad, pertenencia y memorias compartidas.  

No es solo un momento más del día o una necesidad de logística: es una escena de identidad viva y continuidad judía.

Se respira el aire fresco de la mañana mientras la música despierta al campamento. Desde la cocina, Don Jaime ofrece su comida inconfundible, ese sabor que también formará parte del recuerdo colectivo. Todo contribuye a una certeza simple y al mismo tiempo conmovedora: somos un grupo. Y entonces llega la tefilá: desde los tres hasta los veintidós años cantan Ashrei. Algunos siguen cada palabra, otros se distraen, hacen chistes y miran a su alrededor. Un rabino cuenta la historia de Shemot. No todos escuchan de la misma manera, pero todos están allí. Todos respiramos judaísmo. Todos respiramos identidad y, sin saberlo ni pretenderlo, nuestros niños y jóvenes exhalan futuro.

 

Porque el futuro no se construye solo en grandes discursos, sino que éste muchas veces florece en un campamento, en un canto disparejo, en setenta niños y jóvenes que hoy juegan, ríen y se vinculan, y que mañana, sin que podamos prever exactamente cómo, serán quienes sostengan, transformen y re-imaginen el futuro de la vida comunitaria.

 

El profeta Isaías nos cuenta [1]:

“Vendrán tiempos en que Jacob echará raíces, Israel dará retoños, florecerá y llenará la superficie de la tierra con frutos.”

Los retoños de Israel están aquí como una realidad concreta que crece delante nuestro, niños que crecen en un mundo judío que ofrece vínculos, lenguaje, relatos compartidos y experiencias que dejan huella. Una apuesta a largo plazo con frutos que vemos desde la más temprana edad con la construcción de vivencia e identidad judía que crecen y se refuerzan y generan orgullo.

En el libro de Shemot nos constituimos como pueblo. No como individuos aislados, como una comunidad que aprende a caminar junta, con sus tensiones y sus sueños.

 

Ser un pueblo implica asumir una responsabilidad hacia al futuro: apostar por quienes vienen después, apostar por nuestros niños y jóvenes.

Hoy sembramos futuro, lo hacemos con canciones, con historias, con comidas compartidas, con tiempo y con presencia.  Apostar por nuestros jóvenes es una declaración de esperanza o en hebreo “Tikvá”, como el nombre de nuestra Tnuá en la NBI.

Y como anunció nuestro profeta Isaías [2]:  Afirmamos con hechos y no solo con palabras, con vivencia activa, que creemos en la continuidad y en la vida judía que crece. Y en un mañana que ya camina junto a nosotros en este majané y en todos los que vendrán.

 

Por: Rab Martún Pusseto, 

Isla de Maipo, Majané Tikva 2026

 

[1] Isaías 27:6

[2] Ídem anterior