En un mundo donde la intolerancia y los discursos de odio resurgen con fuerza, la Comunidad Judía de Chile ha asumido con convicción su responsabilidad en la lucha contra el antisemitismo. Lejos de ser un capítulo cerrado, esta es una batalla aún abierta, que exige firmeza, colaboración y un compromiso transversal de toda la sociedad. Si bien los desafíos son enormes, los pasos dados en los últimos meses reflejan un trabajo constante, articulado y con visión de futuro.
Una de las iniciativas más significativas ha sido la participación activa en el proceso de reforma a la Ley Antidiscriminación (Ley Zamudio).
La Comunidad Judía expuso ante la Comisión Mixta del Congreso Nacional la urgencia de incluir el antisemitismo como una categoría específica de discriminación.
Este paso, más allá de su valor simbólico, apunta a una necesidad real: visibilizar y enfrentar una forma histórica y persistente de odio que, en muchas ocasiones, ha sido invisibilizada o normalizada bajo otros ropajes.
En el ámbito político, se han tejido vínculos fundamentales. Representantes de la Comunidad Judía y de la Embajada de Israel en Chile se reunieron con el Grupo Interparlamentario Chileno-Israelí del Senado y la Cámara de Diputadas y Diputados, en una instancia valiosa para presentar la nueva directiva de la CJCh y renovar el compromiso con el fortalecimiento de las relaciones entre ambos pueblos. Del mismo modo, en reuniones con autoridades como la ministra Macarena Lobos (Segpres) y la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Gloria de la Fuente, se ha manifestado con claridad la preocupación por el aumento de actos y discursos antisemitas, así como la necesidad de contar con políticas públicas más robustas que fomenten la tolerancia y el respeto mutuo.
El trabajo ha sido igualmente activo en el mundo académico. Se han sostenido reuniones con autoridades de la Universidad Diego Portales y de la Universidad de Chile para abordar la urgencia de generar entornos seguros, inclusivos y libres de discriminación en los espacios educativos. Promover el diálogo, la diversidad y la libertad académica son pilares fundamentales en esta cruzada.
A nivel regional, Chile ha dado un paso decisivo con la creación de ALAS (Alianza Latinoamericana para Combatir el Antisemitismo), una iniciativa conjunta con la Liga Antidifamación (ADL) y el Congreso Judío Latinoamericano.
Este esfuerzo reúne a parlamentarios y líderes de países como Colombia, Uruguay, Paraguay, Argentina y Chile con el objetivo de fortalecer las leyes contra el antisemitismo, promover la educación en valores democráticos y desarrollar estrategias conjuntas de prevención y denuncia. En ese contexto, Chile asumió recientemente la presidencia de ALAS, representado por la senadora Carmen Gloria Aravena, reafirmando su liderazgo regional en la promoción de una agenda común contra el odio.
Este trabajo no es aislado ni exclusivo de una sola organización. Muy por el contrario, es el resultado del esfuerzo mancomunado de todas las instituciones que componen nuestra comunidad las que día a día promueven la educación, la memoria y el diálogo interreligioso. Su compromiso constante ha sido clave para avanzar hacia una sociedad más justa y respetuosa.
El mensaje es claro: el antisemitismo no puede combatirse en soledad. Requiere unidad, educación, legislación y, sobre todo, voluntad política y ciudadana.
Por eso, aunque reconocemos que aún queda mucho por hacer, no dejamos de avanzar. Cada reunión, cada propuesta legislativa, cada alianza regional, es una manifestación concreta de un compromiso profundo con la construcción de una sociedad plural, inclusiva y respetuosa.
Porque la lucha contra el antisemitismo es una causa de todos. Y desde la Comunidad Judía de Chile, seguiremos trabajando incansablemente para que nunca más el odio tenga cabida en nuestro país.