La Comunidad Judía de Chile, junto a todas sus instituciones, ofreció una emotiva despedida al embajador de Israel en Chile, Gil Artzyeli, y a su jefe de misión adjunto, David Anzarout, por el término de sus funciones diplomáticas en el país.
En un encuentro que reunió a 130 personas, entre dirigentes comunitarios, rabinos y representantes de distintas organizaciones, se destacó la profunda huella que ambos diplomáticos dejaron durante su gestión. La velada estuvo marcada por un diálogo cercano entre el presidente de la CJCh, Alfredo Misraji, y los homenajeados, en el que se entrelazaron anécdotas, desafíos enfrentados y momentos significativos vividos en Chile.
Misraji recalcó que…
“ser embajador no es un simple ejercicio protocolar; es depositar la propia historia en una maleta, abrazar otra bandera con la misma fuerza que la propia y disponerse a tejer puentes que cruzan océanos y generaciones”…
…destacando la templanza con que enfrentaron un escenario político muchas veces adverso.
A pesar de las tensiones diplomáticas, ambos continuaron fortaleciendo la cooperación entre Israel y Chile en áreas clave como salud, desalinización, tecnología agrícola, ciberseguridad y manejo de emergencias. “Mientras los titulares hablaban de tensiones y bloqueos, ustedes seguían sembrando cooperación”, subrayó Misraji, poniendo en valor un trabajo silencioso pero profundamente apreciado por diversos sectores de la sociedad chilena.
También hubo espacio para reconocer el lazo construido con la comunidad: “Cada kiddush compartido y cada mesa de Shabat buscó recordarles que, cuando afuera arrecia la incomprensión, adentro hay una familia grande que los cobija con cariño y orgullo”. El mensaje final, cargado de simbolismo, fue un llamado a que esta despedida sea solo un hasta pronto: “Shalom significa paz, saludo y despedida al mismo tiempo. Con ese mismo shalom los despedimos hoy, deseándoles caminos serenos. Esta seguirá siendo su casa; nuestras puertas —y, sobre todo, nuestros corazones— permanecerán abiertos”.
La comunidad despidió con gratitud a dos representantes que, más allá de los cargos, supieron cultivar vínculos humanos duraderos y construir puentes que resisten cualquier vendaval.