Viernes , 18 Agosto 2017

Home » Comunidad » Vidas Centenarias

Vidas Centenarias

Mayo 21, 2017 10:13 pm Categoría: Comunidad

Federica Sauer (105), Isaac Ventura (103), María Silber (103) y Catalina Kiverstein (101). Ninguno soñó vivir tanto.  En las siguientes líneas, fragmentos de vidas que dejan qué pensar.

En medio de la discusión que hay actualmente en el país acerca de cómo financiar de mejor manera nuestra vejez dado que la vida se está extendiendo hasta edad muy avanzada, conocimos las historias de algunos residentes del Hogar Carmel que sobrepasan los 100 años, entre ellas mujeres que trabajaron incluso siendo adultos mayores.

Por Ana Luisa Telias

María Silber: “Uno tiene que cambiar junto con lo que cambia”

Siempre se adaptó a todo. Se casó a los 21 años y desde Santa Fé, Argentina, vino a vivir a Santiago donde se había radicado su marido, Oscar Rosenblatt, con su familia. “Uno tiene que cambiar junto con lo que cambia, tiene que ir adaptándose. En Chile, la vida era distinta, me adapté “altiro” a las comidas, a la nueva familia. La vida de hoy no es tan difícil, es puro cambio, me adapto inmediatamente porque no quiero tener problemas, escucho las ideas de mis hijos, hoy me siento muy feliz y si hubiera estado mi marido hubiera sido la gloria. Siempre estuvo muy enamorado de mí como yo de él”, cuenta María,  una mujer  de 103 años, de trato muy amable.

La mayor parte de la vida de María la vivió trabajando con su esposo en la mueblería Las Delicias en Alameda 1265 hasta edad octogenaria. Con él se encargaron del negocio y de la fábrica de muebles. Ella, se ocupó de llevar la contabilidad y de las ventas. Pasados los ochenta años su marido falleció a su lado en casa. “Al principio fue muy difícil sobrellevarlo, pero logré seguir juntándome con amistades y estando cerca de mis hijos. Nos faltó envejecer juntos, jubilar, terminar nuestras vidas juntos, fue tan repentino, no nos habíamos hecho ninguna ilusión para más adelante, solo sabíamos que teníamos que seguir viviendo y estar con los hijos, ayudarlos un poco, teníamos muy buena vida. No había límite para el trabajo. Lo que había que hacer lo hacíamos”, cuenta.

Tercera de nueve hermanos. “La pérdidas se superan pero no se olvidan nunca. Tampoco puedo superar que me haya quedado sola de nueve hermanos, habiendo seis menores”, dice.

Le preguntamos de qué se trata la vida: “de pasarlo bien, de hacer el bien cuando uno puede ayudar a gente, hacer familia, educar a los hijos y tratar de cuidar la salud de uno para no dar preocupación a la familia”.

Hace cinco meses que dejó su casa y se vino a vivir al hogar. “Me alegra que mis hijos estén cerca y se preocupen mucho de mí todos los días. Lo que me queda ahora es vivir. Todavía soy autovalente para vestirme y asearme.  Pero perdí mi libertad porque ya no puedo hacer muchas fuerzas. Trato de pasar el tiempo. La muerte me puede pescar en cualquier momento, pero ya estoy preparada. Sé que me tengo que morir y voy a morir tranquila porque dejo a mi gente que más quiero en pie. A todos a los hijos, nietos, bisnietos y en camino un tataranieto”, dice.

Nunca pensó que iba a vivir hasta más allá de los 100 años. Su receta: “Hay que ahorrar, no gastar lo que no se debe, no abusar de la buena situación para despilfarrar. Nosotros vivimos bien, sin extravagancias ni cosas raras. Tuvimos una renta y dos propiedades. Y hubo espacios para viajes. Sin embargo, la preocupación fue siempre los hijos y de trabajar para aportar a lo que necesitaran”.

La libertad fue algo importante en su vida. “Siempre fui una mujer libre, estando casada también lo fui. Con mi marido estaba día y noche juntos pero tenía mi libertad para hacer cosas, y ayudar a personas. Tuve un marido muy cariñoso e inteligente. Cuidamos mucho lo que tuvimos”.

Isaac Ventura: “Disfruté de la Vida”

Nacido en Uruguay, hoy con 103 años.  Hace unos años que sufrió una caída, que hoy prácticamente lo tiene inhabilitado para hablar y moverse.   Para él, su máxima felicidad fue tener a sus dos hijos. “El cariño de los hijos es lo más importante”. Siente que cumplió al disfrutar y pasarlo muy bien en la vida. “Hoy no he tenido la oportunidad de irme”.

Catalina Kiverstein: “Es difícil adaptarse a nuevas formas de vida”

Nacida en Argentina. Edad: 101

En la época que ella vivió, los cambios eran más lentos, comenta. “No estoy acostumbrada a tanto cambio.  Es difícil adaptarse a esta forma de vida. Hoy se vive bajo otra forma de pensar, los valores se han perdido. Las familias antes eran más ordenadas, más unidas y esa vida me hacía más feliz. No se veían familias de unos y de otros, todo era más ordenado”, comenta.

Federica Sauer: “En la vida uno vive lo mejor que puede”

“En la vida uno no siempre elige lo bueno, uno vive lo mejor que puede”, dice Federica de 105 años.

Nació en Budapest. En ese tiempo, dice su hijo Francisco Berczeller, los pasajes y salidas todavía eran fruto de coimas. Gracias a un pariente que vivía en Chile, logró comprar visas y emigrar junto a su esposo en el barco Patria, uno de los últimos barcos de lujo y de diversión que salió antes de que estallara la Segunda Guerra.  Los padres  de Federica tuvieron buena situación, trabajaron vendiendo obras de arte y su madre Charlot, se dedicaba a la cosmetología y a vender cera depilatoria. Ellos llegaron después de la guerra a Chile.

Federica trabajó hasta que cumplió 92 años. También se dedicó a la cosmetología y colocó un instituto de belleza “Madame Federica” en el centro de Santiago. Allí sacaba lunares, fabricaba cremas y las vendía bien entre su clientela.  Su esposo Nicolás era doctor en leyes y economía. Consiguió trabajo en importaciones y  luego en una tienda de plásticos, sin embargo la que llevaba la casa era Federica. “Le iba muy bien, el 70 por ciento de los ingresos de la casa venían de su trabajo. Fue tan inteligente que nunca se notó que ella era quien llevaba la casa. Ella fue muy hábil y ordenada.

“Su felicidad fue poder arrancar de Europa y llegar a Sudamérica para poder hacer una vida normal. Llega a Chile a los 32 años, aproximadamente, en 1938. Su misión fue no complicarse en la vida, la pasó bien, vivió bien, trabajó, nunca se complicó, nunca le faltó, pudo vivir tranquila en el entorno del Parque Forestal”, agrega su hijo Francisco.

Su filosofía de la vida fue “gozar todo, tener un buen vivir, comer bien, salir, ir a conciertos, darse pequeños gustos de vacaciones, sin ninguna grandeza, siempre fue una mujer muy ordenada en cuanto a hacer cundir la plata”, comenta.

“¿Cuándo uno vive tranquila? Tengo 105 años y quiero vivir tranquila”, cuenta Federica.

Hace cinco años que vive en Condominio Carmel. Para ella, “vivir es algo natural, si uno no vive es mala pata”, confiesa en forma clara y dulce.

Con estos ejemplos de vida donde destacan mujeres que trabajaron hasta edad avanzada y gozaron de una vida saludable, siendo madres, dueñas de hogar y a la vez, aportando parte fundamental de sus ingresos para sostener la familia, da para pensar si es válido o no el argumento de extender la edad de jubilación de hombres y mujeres chilenas para alcanzar mejores pensiones.

“Creo en la naturaleza,  en uno mismo,  en lo que uno puede hacer,  puede conseguir,  puede ayudar, en eso creo . . .  En el Ser Humano” ( María Silber)

 

Vidas Centenarias Reviewed by on . Federica Sauer (105), Isaac Ventura (103), María Silber (103) y Catalina Kiverstein (101). Ninguno soñó vivir tanto.  En las siguientes líneas, fragmentos de vi Federica Sauer (105), Isaac Ventura (103), María Silber (103) y Catalina Kiverstein (101). Ninguno soñó vivir tanto.  En las siguientes líneas, fragmentos de vi Rating: 0

Deja tu comentario

scroll to top