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“Una sociedad fracturada es fuente potencial de conflictos”

Diciembre 2, 2016 4:34 pm Categoría: Nacional

Francisco Huenchumilla, ex intendente de la Araucanía señaló, sobre el reconocimiento del pueblo mapuche, que si bien “la pluralidad es la norma en el mundo, existe un déficit intercultural en la sociedad chilena; no así en el mundo mapuche”. 

Por Ana Luisa Telias

En Ercilla, Francisco Huenchumilla con las comunidades de Temucuicui. Crédito: Archivo F. Huenchumilla.

En Ercilla, Francisco Huenchumilla con las comunidades de Temucuicui. Crédito: Archivo F. Huenchumilla.

Aunque durante el Siglo XX hubo diputados de origen mapuche en el Parlamento de Chile, desde que retornó la democracia Francisco Huenchumilla (abogado, militante DC) ha sido el primero y el único. Resultó electo en 1989 por el distrito 50, Temuco. Como congresista reconoce no haber levantado las banderas del mundo mapuche. Surgió en las últimas décadas.

Huenchumilla es sin duda un actor político relevante para la Araucanía. Aunque ejerció como vicepresidente de la Cámara Baja (1996), subsecretario de Marina (2002) y ministro Secretario General de la Presidencia (2003), fue su gestión como alcalde en Temuco y luego como intendente de la Araucanía la que lo acercó al mundo mapuche.

Inserto de lleno en los problemas de la población en la Novena Región, pudo también comprender de raíz las demandas de todos los sectores del mundo mapuche, basadas principalmente en el reconocimiento de Chile como un Estado plurinacional y la devolución de tierras ancestrales. Si bien buscó canalizar las peticiones de este pueblo en una propuesta de navegación política, finalmente no tuvo resonancia en el presente gobierno. Su mayor logro: instalar el tema mapuche en la agenda nacional.

Quisimos abstraernos de las imágenes violentas con que los medios de comunicación nacional retratan esta zona y mantener un diálogo franco con este interlocutor de la Araucanía.

Aprender de otros conflictos

Usted integró el primer Comité Interparlamentario chileno-israelí. ¿Qué aprendió de este conflicto entre dos pueblos, dos naciones, dos culturas distintas, que hubiese podido nutrir su ejercicio durante su amplia trayectoria política?

– Me quedé con una muy buena impresión del viaje a Israel que hice junto a otros cuatro parlamentarios, organizado por el gobierno israelí en 1993. A partir de ahí se generó un fortalecimiento de las relaciones con la embajada de Israel. Se formó el Comité Interparlamentario Chileno-Israelí, tuvimos una muy buena intercomunicación por muchos años con la comunidad judía y con la embajada de Israel. Respecto a la situación que se vive allá, a uno le impacta lo largo del conflicto, uno queda con muchas interrogantes respecto de aquel y seguimos como en el mismo punto de partida. Me cuesta extrapolar el conflicto con la situación que tenemos en Chile. Me impresionó ver una rigurosidad en la defensa de su país, en hacer las cosas bien, una profunda identidad, y sigo con esa misma visión hasta hoy.

Diálogo

La generación alemana de hoy no tiene la culpa de lo que hicieron sus abuelos contra los judíos. Los actuales propietarios de tierras en la Araucanía, que alguna vez fueron de los mapuche, tampoco son culpables de los traspasos de predios hechos de una forma indebida. ¿Cómo podemos, en una sociedad que queremos reconciliar, respetar los derechos de unos y otros?

– En la Alemania de hoy; una Alemania democrática, pluralista, respetuosa de los derechos de las personas, me pregunto cómo ese país pudo haber hecho lo que hizo en el Siglo XX con las dos guerras mundiales y cómo el ser humano pudo llegar a eso. De un país tan adelantado científica, culturalmente y en todos sentido. Respecto del pueblo judío mi reflexión es ¿cómo pudo soportar todas esas humillaciones, torturas, muertes, sin rebelarse? El mundo mapuche ha luchado durante 200 años. Con el Estado de Israel el pueblo judío pudo decir “nunca más vamos a aceptar atropellos”. Por eso es que se defiende con dientes y muelas frente a todos los ataques del mundo. Yo lo entiendo. Pero cuando me retrotraigo a la Segunda Guerra Mundial, uno dice por qué no se rebelaron. Los colonos alemanes que llegan aquí no son responsables de lo que hizo el Estado chileno con los mapuche. 

Los colonos alemanes que llegan aquí no son responsables de lo que hizo el Estado chileno con los mapuche”. 

Cuando fue Intendente de la Araucanía pidió perdón al pueblo mapuche en nombre del Estado chileno. Esto en señal de querer recomenzar nuevamente a dialogar con todos los actores. ¿Cómo analiza hoy ese gesto?

En Toltén con la comunidad. Archivo: F.Huenchumilla.

En Toltén con la comunidad. Archivo: F.Huenchumilla.

– La lección que extraigo es que el mundo que dirige este país durante décadas no tiene un grado de humildad histórica para reconocer los errores que ha cometido el Estado chileno. Claramente la intervención del Estado fue a través de una acción violenta, un despojo y un clima de racismo en todos los historiadores. Uno lee a Diego Barros Arana, a Benjamín Vicuña Mackenna, después a Sergio Villalobos. Hay un racismo intelectual y cultural en la educación. Yo entiendo esos errores y el Estado debería pedir perdón como lo traté de hacer en mi modesta condición de intendente de una región, pero también entendí que el Estado estuvo equivocado cuando fue a buscar extranjeros y los trajo a un lugar donde había habido una guerra. Los trajo en un momento inoportuno y al lugar inadecuado. Entonces, hoy estos descendientes de colonos extranjeros se ven envueltos en un conflicto del cual ellos no tienen arte ni parte desde su gestación en el Siglo XIX.

El Estado debería pedir perdón como lo traté de hacer en mi modesta condición de intendente de una región”.

Restablecimiento de las confianzas”

Si bien se entiende que usted buscó generar confianza en el mundo mapuche, ¿pensó que el resto de la población estaba preparada para escuchar su propuesta de modificar las bases del sistema republicano con un país plurinacional, un cambio constitucional y el derecho a ejercer la autodeterminación de los pueblos indígenas? ¿No habrá ido muy lejos para una sociedad republicana, formada con la visión de esos historiadores?

– No. Lo que pasa es que los historiadores y los escritores harán su tarea. La mía es una tarea política. Yo soy un actor político. Y por lo tanto, mi mensaje y mi punto de vista están dirigidos a la gente que dirige el Estado, o sea, a los partidos políticos, a los candidatos presidenciales, porque este problema no va a tener solución mientras las clases dirigentes chilenas no profundicen y no tomen este tema en su verdadera dimensión.

Futuro político

Hasta hoy no existe reconocimiento de la lengua mapuzugun como originaria de Chile. Tampoco la educación de la historia de Chile integra la visión mapuche como algo presente, lo que violenta a este sector. No existe un partido político mapuche o indígena; tampoco tienen representación en el Parlamento. Quizás todo ello haría que el Estado reconociera al pueblo mapuche como un actor político dentro de Chile…

– La pregunta no es ¿por qué no hay reconocimiento constitucional?,¿ por qué no hay reconocimiento de lengua?, ¿Es por qué los mapuches no quieren o porque el Estado chileno no tiene la voluntad política de avanzar en esa dirección? La tienen en el papel, en las campañas presidenciales, cuando hacen los programas, vienen aquí y nos ofrecen y nos reiteran desde 1989 a la fecha, pero no se traducen en actos políticos concretos. Eso no se ha hecho; no se ha avanzado por falta de voluntad política de los detentadores del poder político. La responsabilidad está en La Moneda y en los partidos políticos.

La Concertación y luego, la Nueva Mayoría no han incorporado hasta ahora la demanda indígena; tampoco el gobierno de Piñera. ¿Confía en que serán escuchadas las demandas del pueblo mapuche por la vía política?

– Diría que la confianza uno la tiene en las personas. Le da credibilidad la persona, pero ese es un proceso que se ha dado cada vez que hay elecciones. La gente tiende a creerles a los candidatos. Pero por lo menos yo creo que esa interpelación va a seguir. Porque hoy la gente no le cree al mundo político. Hoy no hay credibilidad; no hay confianza.

Usted se reunió hace unas semanas con el ex Presidente Lagos y seguramente él le prometió que van a incorporar las demandas del pueblo mapuche ¿Le tiene confianza?

– Al ex Presidente Lagos lo conozco desde mis tiempos de estudiante; fue mi profesor. Por lo tanto, yo tengo una conversación política y me puedo reunir con otros candidatos, pero no es un problema que me dé confianza o no. Éste es un problema objetivo, en el sentido que tienen que tener la voluntad política. Si la van a tener o no, yo no puedo regular eso. Podrá haber un candidato que a uno le dé más o menos confianza al respecto, pero creo que por sus obras los conoceréis y ésta es una tarea pendiente.

Educación

Usted señala a la Araucanía como una sociedad fragmentada y dice que su propósito es reconstruir esas rupturas. Sobre los mapuche, históricamente se les ha aplicado la imagen de flojos, buenos para el alcohol, indios, lo que contribuye sólo a levantar cercos. Es extraño que en su década como diputado no integrara comisiones de educación, por ejemplo, que hubiesen ayudado a ese propósito. ¿Cómo se puede derribar estos mitos y reeducar sobre el mapuche en Chile?

Con las comunidades mapuche de Pichipantano, de la comuna de Traiguén. Archivo F. Huenchumilla.

Con las comunidades mapuche de Pichipantano, de la comuna de Traiguén. Archivo F. Huenchumilla.

– Cuando fui elegido diputado nunca me sentí representante del pueblo mapuche porque tampoco fui elegido así. Fui elegido en la ciudad de Temuco donde el 95% de la gente no es mapuche. Como político me correspondió trabajar en las comisiones de Hacienda, Constitución y Justicia, y de Defensa, porque llegué allá como abogado y esa era mi especialidad. Sin embargo, después de muchos años de aprendizaje, de historia y de la forma de cómo el Estado llegó a la Araucanía, concluyo naturalmente que estamos teniendo un problema intercultural porque el mundo mapuche se mueve entre los códigos del mundo mapuche y los códigos occidentales al entrar en la sociedad chilena. Pero al revés, los chilenos no van al mundo mapuche. El déficit intercultural está en la sociedad chilena, no en el mundo mapuche. Tenemos profesionales, intelectuales, gente que trabaja en distintas áreas, en la administración del Estado, en el servicio doméstico, están en todas partes, lo que no pasa con los chilenos. Por otro lado, todas las caricaturas que se hacen del mundo mapuche se originan en la educación que se hizo en el Siglo XIX y en los medios de comunicación que trataron al mapuche con un menoscabo absoluto. Y a pesar de que ha sido tan menoscabado, ha logrado sobrevivir 500 años de enfrentamiento, primero con los españoles y luego con el Estado chileno. Entonces, algún mérito tendrá para no haber desaparecido

“Estamos teniendo un problema intercultural porque el mundo mapuche se mueve entre los códigos del mundo mapuche y los códigos occidentales al entrar en la sociedad chilena. Pero al revés, los chilenos no van al mundo mapuche”. 

¿Cómo podría revertirse este desconocimiento de su cultura, cosmovisión sobre la naturaleza, métodos y costumbres, cuando sólo atendemos a los mapuche cuando surgen nuevos hechos de violencia en la Araucanía?

– La xenofobia, el racismo, el clasismo y todas estas cosas las vimos desplegadas en la misma campaña presidencial en los Estados Unidos. No es sólo un fenómeno que existe en Chile y en la Araucanía, y que uno piense que tenemos un laboratorio de problemas culturales. Entonces, el mundo necesita avanzar en tolerancia, democracia, pluralismo, en aceptar al otro como es. Ese que es ninguneado también tiene las mismas necesidades que todo ser humano. Entonces, la sociedad chilena debe entender que existe un problema cultural. Aquí no vamos a construir una democracia estable con ese nivel de fractura. 

El día en que leyó su Carta de Navegación y pidió perdón al pueblo mapuche. Archivo F.Huenchumilla.

El día en que leyó su Carta de Navegación y pidió perdón al pueblo mapuche. Archivo F.Huenchumilla.

Ahora la educación puede aportar muchísimo con un currículum que respete la verdad histórica de cómo se formó el Estado chileno en la zona sur. Pero además se requiere una integración. Por eso, la gratuidad de la educación tiene como propósito integrar a los distintos sectores. Porque cuando la educación está mediatizada por el lucro, se generan castas que nunca se relacionan. En la región de la Araucanía los descendientes de los colonos; de alemanes, ucranianos, suizos, españoles, franceses, nunca se juntaron con los mapuche en algún colegio. Y hasta el día de hoy hay verdaderos guetos con colegios donde van unos y otros. ¿Qué posibilidades tienen de dialogar ellos sobre el futuro de la Araucanía y sus problemas? Ninguno. No se conocen ni físicamente. Ni siquiera se topan. Ese es el modelo educacional que tenemos. Si existiera un lugar donde pudieran conocerse y conversar, arreglarían mucho más fácilmente el problema que tenemos en la Araucanía. Lo mismo pasa en Santiago; una sociedad fracturada es fuente potencial de muchos conflictos.

Aquí no vamos a construir una democracia estable con ese nivel de fractura”.

Hasta hace pocas décadas los mapuche se avergonzaban de su condición. A usted incluso no le quisieron transmitir la lengua mapuche para que no fuera objeto de discriminación y se pudiera integrar más fácilmente a la sociedad chilena. Dice que siempre tuvo que dar examen por ser mapuche… ¿Cómo ha evolucionado la inserción de los mapuche en la sociedad chilena?

– En 30 años a la fecha hemos tenido un cierto cambio: en la identidad y en la fuerza con que se expresa el mundo mapuche. Cada día hay un reforzamiento de identidad, una recuperación de las tradiciones, de las fiestas, del wallmapu, de la participación, de la lengua. Ha ido avanzando de una manera espectacular no sólo en el sur, sino en todas partes. Y ese es un paso positivo: recuperar la identidad y específicamente la lengua.

Estado plurinacional

Pareciera ser que a veces el concepto de Estado plurinacional es inviable. La ex Yugoeslavia podría haberse transformado en uno. Sin embargo, las identidades eran tan irreconciliables que finalmente se constituyeron en varios países. Lo mismo sucedió en la ex Checoeslovaquia que hoy se encuentra dividida en República Checa y Eslovaquia. No será el caso de Chile en que la plurinacionalidad parece ser tan inviable como la división de Chile en dos países. ¿Cómo se puede llegar a una situación que acomode a todos los actores del conflicto?

Con el lonko de la comunidad de Temu Lemu, en Traiguén. Archivo F.Huenchumilla.

Con el lonko de la comunidad de Temu Lemu, en Traiguén. Archivo F.Huenchumilla.

– Hay que tener presente que en el mundo el 90% de los Estados son plurinacionales. En las Naciones Unidas, de 200 Estados hay 180 que son plurinacionales. Es verdad que en algunos Estados existen conflictos, como por ejemplo en la ex Yugoeslavia, pero esos son conflictos históricos que vienen de centenares de años, producto de acontecimientos muy propios de esos pueblos, como es el propio conflicto entre judíos y palestinos que se arrastra por milenios, por causas históricas. Pero la mayoría de los países son plurinacionales y viven sin esos conflictos: el Estado judío es un país plurinacional, Rusia, China, el Reino Unido, Japón, Australia, Francia, Noruega, Nueva Zelanda. Al revés: la diversidad enriquece al país y, entonces, tienes unidad en la diversidad. ¿Cuándo se producen los conflictos? Cuando un grupo mayoritario aplasta a las minorías, lógicamente surge el conflicto… Entonces, la plurinacionalidad es simplemente reconocer la estructura sociológica diversa que tienen los pueblos y, en virtud de ellos, tener una política no de tolerancia porque la tolerancia es cómo yo soporto a otro, sino una política de pluralismo en que la diversidad es un valor. Por lo tanto, el resto de la gente respeta su lengua, sus tradiciones, sin perjuicio que el Estado tiene una unidad que recoge a todos. Entonces, la pluralidad es la norma en el mundo. 

La pluralidad es la norma en el mundo”. 

¿Cómo se enmarca una propuesta de Estado plurinacional si hasta hoy la respuesta del Estado ha sido violenta, a su juicio, y hoy organizaciones mapuche como la CAM y el Consejo de Todas las Tierras, y también individuos como Celestino Córdova, que han interiorizado ese lenguaje?

Con comunidades mapuche de Bajo Pellahuén, Comuna de Lumaco 1. Archivo F.H.

Con comunidades mapuche de Bajo Pellahuén, Comuna de Lumaco 1. Archivo F.H.

– En Chile los mapuche existen. Es un pueblo que tiene características especiales, con una tradición, historia, una lengua y una cosmovisión distintas. Entonces, en Chile tenemos una plurinacionalidad sociológica. Y el Estado y las autoridades políticas no quieren reconocer -como un hecho político- que existen pueblos anteriores a la formación del Estado. Entonces, una cosa es que por decreto quieras suprimir y decir que somos todos iguales, pero la realidad social te dice que no es así. Y por otro lado, en todos los grupos sociales hay gente que tiene distintas estrategias, y eso no significa que el pueblo mapuche en su conjunto esté por la vía de la violencia política. En el pueblo mapuche hay sectores que optaron por una metodología de la violencia política, pero eso es igual en cualquier pueblo del mundo. En los chilenos también ha habido gente que ha optado por la violencia. Y en los chilenos hay gente que ha dado golpes de Estado, pero eso no significa que el pueblo chileno sea un pueblo golpista. Eso forma parte de la libertad de los seres humanos que apuestan por un camino y no les resulta conveniente y buscan otros. Ahora, si el Estado chileno o el gobierno siguen ignorando las peticiones y no dan la respuesta adecuada, genera que la gente le crea menos y se produzcan conflictos sociales. Eso ocurre cuando no se escucha lo que está pasando en la realidad social de los pueblos. 

¿Cómo mira el avance de la descentralización en Chile? ¿Podría contribuir a que confluyera la identidad particular con la identidad nacional, y que sirviera para empezar a caminar juntos?

– Chile es un país centralista desde el Siglo XIX. Tenemos un Estado obsoleto, pre-moderno. Santiago se llevó todos los poderes. Chile es una república, donde todos somos sus ciudadanos, por lo tanto, se requiere una profunda descentralización. Y en un Estado unitario hay un impulso de poder. Pero ese impulso de poder puede estar descentralizado regionalmente, en los gobiernos regionales. Aparte de intendente (de la Araucanía) he sido alcalde (de Temuco entre 2004 y 2009). Si hubiese mayor descentralización, y si los gobiernos locales y regionales tuvieran más poder, más facultades y más recursos, tendríamos más desarrollo, terminaríamos antes con la pobreza porque el municipio está más cerca de la gente y el alcalde, y los concejales sabrían dónde están exactamente los problemas, pero muchas veces no tienen recursos ni facultades para resolverlos. Entonces, este Estado necesita una profunda puesta al día, entre otras cosas, en materia de descentralización. Yo noto cada día que hay mayor conciencia en esta materia. Es un proceso y soy optimista. 

Este Estado necesita una profunda puesta al día, entre otras cosas, en materia de descentralización”.

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