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Samuel Shats: “Fui constantemente descolocado”

Noviembre 4, 2015 1:58 am Categoría: Comunidad, Nacional

El reconocido fotógrafo chileno y expositor de “En el Umbral del Olvido”, se presenta en Sala de Artes Visuales del GAM del 6 de noviembre al 27 de diciembre.

Por Gabriela Arditi

"Me di cuenta que el verdadero concepto del trabajo es la memoria, en que las personas que estoy fotografiando están en el umbral del olvido y cuya memoria hay que rescatar", expresa Samuel Shats.

“Me di cuenta que el verdadero concepto del trabajo es la memoria, en que las personas que estoy fotografiando están en el umbral del olvido y cuya memoria hay que rescatar”, expresa Samuel Shats.

La muestra, financiada por el FONDART, convocatoria 2015, y auspiciada por la Fundación Memoria Viva, está dividida en cuatro secciones y una zona de proyección de videos. Las tres primeras sirven de introducción al tema central que incluye 32 retratos de sobrevivientes del Holocausto con sus respectivas fichas biográficas y citas, y siete fotografías que metafóricamente hablan de algunos de los conceptos de la exposición. Las cuatro secciones tienen en su inicio un título y una foto, que forman parte de una serie que las define.

Entre las actividades anexas destacan el lanzamiento del libro “En el Umbral del Olvido”, que será distribuido gratuitamente tanto en centros culturales como bibliotecas de Chile y estará a la venta en librerías; visitas guiadas, y una mesa redonda sobre las huellas del Holocausto en nuestro país. Ésta se realizará el 26 de noviembre, a las 19:30, en la biblioteca del GAM. Moderada por Gonzalo Leiva, contará con la presencia del psicoanalista Joseph Bandet y tres sobrevivientes. El público tendrá la oportunidad de conocer las historias de Rodolfo Haymann, alemán, quien luchó con los británicos contra sus compatriotas; ElieAlevy, griego, quien quedó huérfano, estudió en Francia y luego emigró a Chile; y Sylvia Felsenhardt, que nació en el Gueto de Varsovia y creció como “Cristina” luego de ser bautizada católica para salvarla.

– ¿Cómo se gesta “En el Umbral del Olvido”?

– Comenzó hace cuatro años de forma casual. Descubrí, a través de una amiga, voluntaria de la Fundación Memoria Viva, que estaban realizando grabaciones de las personas que escaparon de Europa antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Inmediatamente me interesé en fotografiar a los entrevistados y hacer un libro. Me comuniqué con ellos y llegamos a un acuerdo de colaboración. Me facilitaron la base de datos, los testimonios de los sobrevivientes y seleccioné algunas personas. Después, a medida que me fui involucrando con las personas e imaginando una exposición a 70 años de ocurridos los hechos, me pareció obvio que no iba a hacer lo mismo que otros, decenas de años atrás. Me di cuenta que el verdadero concepto del trabajo es la memoria, en que las personas que estoy fotografiando están en el umbral del olvido y cuya memoria hay que rescatar. Al proyecto se le empezaron a agregar muchas dimensiones: el rescate de la historia, la vejez y cómo vivirla cuando se ha tenido cargas tan intensas, la admiración por las personas que lograron pararse de nuevoy siguieron creyendo aún en el ser humano.

– ¿En qué fundamentó el FONDART su apoyo a esta iniciativa?

Se destacó la trayectoria internacional de la muestra; la importancia del proyecto que “vincula fotografías, memoria, olvido, textualidad y biografía excediendo las prácticas habituales en el tratamiento de un tema histórico, por lo demás poco estudiado”. El jurado consideró también que “el proyecto podría servir de metáfora ante experiencias análogas en el contexto de las dictaduras militares latinoamericanas. Además, destacó “el cruce entre fotografía y audiovisual, desde su aporte como documental. Se valora el plan de difusión del proyecto, el apoyo institucional y la elección de los escritores”.

Diálogo tripartito

"Creo en la capacidad del ser humano de levantarse, pero no todos lo logran", señala Shats.

“Creo en la capacidad del ser humano de levantarse, pero no todos lo logran”, señala Shats.

-¿Cuál es la intención de los retratos?

– Con los retratos traté que se produjera un diálogo entre lo que vi de las personas, la cita que elegí de todo lo que escuché de ellos, y su entorno. La gente podrá relacionar formando una unidad. Hay un diálogo potente entre fotografía y texto. Un ejemplo sencillo y claro es la foto de la portada, de Kurt Herdan, que es pintor. Conversando con él me quedó claro que el tema recurrente en su pintura eran las ventanas. Esto es porque cuando estuvo en trabajos forzados vivía en un galpón sin ventanas. Por eso en el retrato que le hice se ve recalcada la ventana de atrás y por delante aparece un marco, que se transformó en el símbolo de la exposición. La cita de él que elegí es “Uno de los principales derechos humanos es el derecho a una ventana”.

– Usted ha destacado la universalidad de la exposición…

– Éste es un trabajo dirigido a Chile, desde un chileno, que muestra a un judío como cualquier otra persona. Todavía hay gente que necesita saber esto. Mi idea no era hacer una exposición del Holocausto como aquellas que se hicieron en los años inmediatamente posteriores a la guerra, sino mostrar a personas que lograron rehacer sus vidas con las cargas de este trágico hecho. La resiliencia, la tolerancia, la memoria, el homenaje, el traspaso generacional, son algunos de los conceptos universales en los que indaga la muestra. También trata indirectamentesobre vejez, enfermedad, muerte. Desde la perspectiva global, es una invitación a la alerta de lo que le puede pasar a los seres humanos cuando se pierde la tolerancia, y en Chile ha ocurrido.

– ¿Se podría decir que es una muestra divergente?

– Sí, porque los retratados cargan no sólo con una tragedia sino con toda una vida en un Chile que los acogió. Algunos verán la resiliencia como el gran tema, otros la memoria, otros la tolerancia, algunos se van a emocionar con la cita de cada sobreviviente. Cada uno vivirá una experiencia diferente.

Entrega total

– ¿Hubo ciertos criterios para elegir a los retratados?

"En cada una de las 31 entrevistas me tocó vivir experiencias totalmente distintas. Son las historias, las personalidades, las que marcan la gran diferencia", comenta el reconocido fotógrafo.

“En cada una de las 31 entrevistas me tocó vivir experiencias totalmente distintas. Son las historias, las personalidades, las que marcan la gran diferencia”, comenta el reconocido fotógrafo.

Las primeras personas que elegí fueron conocidos de amigos o apoderados de compañeros de colegio. Esto me permitió entrar en confianza para luego retratar a gente que no conocía. Los primeros con quienes trabajé fueron BrigitteCallomon y Rodolfo Haymann. Ambos me conocían y sabían que me dedicaba a la fotografía. Luego, junto a la Fundación Memoria Viva elegimos a otras personas. Y finalmente logré contactar a algunos sobrevivientes que nunca habían hablado de sus vivencias. Uno de ellos fue Alicia Hochman, quien aceptó ser fotografiada y también entrevistada por la Fundación. Sus hijas estuvieron presentes y se sorprendieron de escuchar datos que no conocían.

– ¿Cuán distinta fue la experiencia con los sobrevivientes que hasta ahora no habían “abierto la puerta”?

– En cada una de las 31 entrevistas me tocó vivir experiencias totalmente distintas. Son las historias, las personalidades, las que marcan la gran diferencia. Hay personas que se comunican a través de una profunda emoción de lo que vivieron y otras te lo cuentan de una forma más elaborada, aceptada, racionalizada. A algunos, producto de su edad, les cuesta el relato continuo; van contando de a pedazos y uno tiene que unir. Otros logran contar mucho más allá de sus historias personales y sus emociones; lo hacen desde el conjunto, no sólo desde el “yo”. Pero las personas que aceptaron ser fotografiadas fueron todas extremadamente colaboradoras y se entregaron totalmente. Como a las personas que nunca habían hablado las entrevisté al final, ya estaba más preparado, con más confianza, pero lo sustancial es que en los otros casos yo iba a fotografiar y recolectar datos que me faltaban; en cambio en éstos hice también de entrevistador.

– Al ver los testimonios grabados usted pudo conocer a sus personajes antes de iniciar el trabajo: sus historias, sus caras, su comportamiento. ¿Cuáles fueron sus aprensiones respecto a ellos?

– La aprensión más grande en los inicios fue siempre la primera llamada telefónica: explicar quién soy, qué estaba haciendo, convencerlos, que aceptaran. Por eso fue tan importante el respaldo de la Fundación Memoria Viva.

– ¿Hubo momentos de tensión o necesidad de interrumpir las sesiones?

Una clave constante en los retratados es que yo no disponía de todo el tiempo del mundo para desarrollar una idea y posesionarlos a mi arbitrio. Me di cuenta que una hora de sesión era la cuota máxima. Preferí ir dos o tres veces en vez de estar tensionándolos, cansándolos y presionándolos.

– Habiendo transcurrido 70 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, ¿cuán vívidos son los recuerdos de los sobrevivientes?

– Algunos tienen una memoria privilegiada y recuerdan con muchos detalles. Otros se acuerdan pero al relatar no siempre hilan bien en los tiempos o surgen olas de emoción. Hay otros que aún hoy viven las emociones como si fuera ayer. Pero la gran mayoría recuerda, se entristece al recordar pero retorna a su vida reconstruida.

– Usted reitera que “los retratados representan el último contingente viviente de un oscuro periodo de la humanidad”. ¿Cómo fue el haber estado frente a testigos del Holocausto?

– Fue una tremenda experiencia. El tema del Holocausto nunca me ha sido extraño. Estudié en el Instituto Hebreo y viví 20 años en Israel. Para mí era un tema conocido pero no cercano. Mi familia no lo vivió y no sabía que algunos padres de mis amigos sí lo vivieron. Para mí fue un gran aprendizaje de los seres humanos. Ha sido conmovedor; gente admirable. Una experiencia muy positiva.

Aportar hacia lo positivo

– ¿Lo que más le conmovió de los sobrevivientes?

– Fui constantemente descolocado. Cada persona es un mundo diferente. Quizás lo más impresionante es cómo algunas personas tuvieron suerte, y otras tuvieron que usar su inteligencia y astucia para esconderse y escapar en los momentos precisos. Quienes usaron su astucia para sobrevivir fueron posteriormente muy exitosos en sus vidas;siempre han sabido cómo leer las situaciones y tomar las decisiones correctas.

– La gran búsqueda del ser humano es el hallazgo de la felicidad. Según lo que usted pudo observar en los retratados, ¿podría concluirse que la felicidad es alcanzable aun habiendo vivido las más adversas circunstancias?

– Creo en eso absolutamente. Creo en la capacidad del ser humano de levantarse, pero no todos lo logran. De los que vivieron el Holocausto, diría que muchos de ellos son felices. Finalmente, la felicidad es algo interno.

– ¿Se enterrará la memoria del Holocausto entre las nuevas generaciones cuando ya no quede ningún sobreviviente?

– Me temo que es posible. Hay dos variables que van a jugar en contra: los malintencionados que dicen que el Holocausto no existió, que “los judíos son…” (y siempre habrá alguno) y la desaparición de las personas que lo vivieron en carne propia, porque incluso para los bien intencionados será más fácil creer que tal barbarie no existió. El tema no es luchar para que la gente sepa que existió el Holocausto sino para que sepa que ese tipo de cosas ocurren y no pueden repetirse.

"La resiliencia, la tolerancia, la memoria, el homenaje, el traspaso generacional, son algunos de los conceptos universales en los que indaga la muestra", explica.

“La resiliencia, la tolerancia, la memoria, el homenaje, el traspaso generacional, son algunos de los conceptos universales en los que indaga la muestra”, explica.

Pero las tragedias humanas se repiten. Pareciera más bien haber una involución respecto a la tolerancia y el respeto por el otro distinto…

– Uno de los temas subyacentes de este trabajo es ¿aprende el ser humano de las experiencias para no repetirlas? Creo que la respuesta es no. Las masas de seres humanos son fácilmente moldeables. En ciertas circunstancias surgen líderes que son capaces de llevar al ser humano a obscuridades nuevas. El ser humano es capaz de cosas absolutamente maravillosas y también terribles. Cada uno, dentro de su trinchera, debe tratar de aportar para que prevalezca lo positivo.

– El equipo de trabajo fue…

– Para mí fue muy importante tener personas de primera línea trabajando conmigo; comprometidas, colaboradoras, profesionales, con ganas. Estoy profundamente agradecido de todos. Sin su aporte, el resultado no hubiera sido ni cercano al que se llegó.

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