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Mohamed Rumie: “Todavía se respira por la herida”

mayo 1, 2016 12:08 am Categoría: Actualidad, Comunidad, Nacional

– Vocero del Centro Islámico de Chile señala que el conocimiento del otro es fundamental para generar entendimiento.

Por Gabriela Arditi Karlik

Mohamed Rumie, Vocero del Centro Islámico de Chile.

Mohamed Rumie, vocero del Centro Islámico de Chile.

Hace algunas semanas se realizó una oración interreligiosa por la paz presidida por el cardenal arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati. En ella participaron el vocero del Centro Islámico de Chile, Mohamed Rumie; el rector del Seminario Rabínico Latinoamericano de Buenos Aires, rabino Abraham Skorka; y el obispo prelado de Illapel, Jorge Patricio Vega. El evento, abierto al público, se organizó en conmemoración de los 50 años de la declaración Nostra Aetate (Nuestro Tiempo) “sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas”, promulgada en 1965 por el Papa Pablo VI.

El primer borrador del texto se completó a fines de 1961 durante el pontificado de Juan XXIII. Sin embargo, aquel intento inaugural redactado por el cardenal Agustín Bea, denominado “Decreto sobre los Judíos”, ni siquiera fue sometido al Concilio Vaticano II, iniciado en octubre de 1962.

La Comisión Central introdujo una gran cantidad de enmiendas, por lo cual Bea debió reescribir el documento.

Nostra Aetate, entre otras cosas, exculpa al pueblo judío de la muerte de Cristo.

Solicitamos entrevistas con monseñor Ezzati, el rabino Skorka y Mohamed Rumie. Sólo logramos entrevistar al vocero del Centro Islámico de Chile, quien nos devolvió el llamado personalmente y nos recibió en su casa, con café de verdad aromatizado con cardamomo.

En nuestro país los musulmanes son aproximadamente 4.000, incluidos los chilenos convertidos (que corresponden más a mujeres que hombres). La Sociedad Benéfica Islámica fue fundada en Villa Alemana (1923) por el abuelo de Mohamed y allí se levantó también la primera escuela islámica donde se impartió el idioma árabe. La mezquita de Santiago, en tanto, se terminó de construir a fines de los ´80.

Mohamed es hijo de primos originarios de Yabrud, Siria. Su padre llegó inicialmente a Buenos Aires gracias a la visión de la abuela. Ella había trabajado varias veces en la capital trasandina para ahorrar dinero, y viendo que su hijo luchaba contra los franceses, decidió enviarle un boleto de viaje para salir del país. Es decir, le salvó la vida.

“Toda iniciativa que reúna a personas que profesan una fe distinta y permita mostrar públicamente que juntas pueden hacer algo de bien común, es positivo. Hay gente que no cree en el diálogo, pero ¿cómo le voy a dar la oportunidad al otro de que me conozca si yo no se la doy? Cuando voy por la calle, me cruzo con una gran cantidad de gente diferente y no le ando preguntando a cada uno si es judío, cristiano o budista. La religión es como un cepillo de dientes; es totalmente de uso personal. Yo me siento a conversar con alguien no por sus creencias, sino por sus valores”, inicia Mohamed Rumie.

Falta de severidad

-¿Por qué cree que la Iglesia Católica demoró tanto en reconocer a las religiones no cristianas?

-Me debería guardar la respuesta (…silencio)

 -¿Pero?

– La Iglesia se tomó mucho tiempo porque no dimensionó lo que significaba acusar a un pueblo de deicidio. El Holocausto, independientemente que creamos o no la cifra, una persona muerta ya es mucho. El Holocausto se visibilizó de manera brutal y los no judíos no mostraron ninguna actitud de reclamo. Era como dar una bala a las autoridades que lo estaban realizando. Durante la Primera Guerra Mundial hubo una gran cantidad de judíos alemanes que dieron su vida por Alemania, y luego pasaron a ser ciudadanos de segunda categoría. Este asesinato en masa; esta brutalidad, removió la conciencia en la Iglesia que venía con la mentalidad retrógrada de las Cruzadas, que fue muy dañina. ¡Estamos esperando que nos expliquen por qué en ese periodo fueron a matarnos! A musulmanes, judíos e incluso cristianos, porque cualquiera que vistiera túnica era visto como árabe. Violaron, mataron, destruyeron, en nombre de la religión.

La Iglesia no ha sido suficientemente severa para considerar el daño hecho. Todavía se respira por la herida. La Iglesia tiene que racionalizar esto. Hay una irracionalidad en el ser humano que tiene que ver con los deseos de tener lo que el otro tiene; con los deseos de poder; de no considerar al otro como hermano. Cuando la Iglesia reconoce, siento que es necesario profundizar en eso. Tenemos que aceptar las diferencias. El diálogo interreligioso se trata de buscar los puntos de acuerdo y acercar aquellos en los que estamos en desacuerdo.

En el párrafo relativo al islam Nostra Aetate señala que “Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres”. ¿Es factible para los pueblos perseguidos por sus creencias conseguir aquello?

– El pasado no se puede olvidar. ¿Cómo olvida usted el descubrimiento de América y el daño que se le hizo? Los nativos eran considerados salvajes: los españoles los agarraban, los bautizaban (para que no murieran como moros) y los colgaban. ¿Cómo la Iglesia puede pedir olvidar? Lo que sí se puede es tratar de comprender en el contexto que ocurrió; aminorar el dolor con conversaciones. Tampoco creo que se deba olvidar. Hay que reconocer lo bueno y lo malo. La historia debe ser contada en forma completa.

En un párrafo de Nostra Aetate se señala que la Iglesia “espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz y ´le servirán como un solo hombre´ (Soph 3,9)”. ¿Interpreta usted esto en forma optimista?

– Significa que al fin de los tiempos nos vamos a dar cuenta que hay un solo D-s, clemente y misericordioso, para todos por igual, y que el D-s de todos nos ha permitido estar juntos.

Rehén de ISIS

-Nostra Aetate indica que “La Iglesia reprueba como ajena al espíritu de Cristo cualquier discriminación o vejación realizada por motivos de raza o color, de condición o religión”. Sin embargo, son justamente los extremismos religiosos los que están provocando las guerras más sangrientas, y es en nombre de los fundamentalismos que se cometen atentados terroristas. ¿Cómo ve esto el islam?

– El islam es el gran desconocido; es mucho más que Bin Laden, ISIS, la poligamia y las mujeres tapadas. La masa ignorante confunde el islam con ISIS; con los terroristas. En Chile somos una comunidad pequeña pero buscamos disipar esa ignorancia a través de visitas guiadas a la mezquita, charlas, participando en eventos interreligiosos. El islam es una religión de paz. Nosotros rezamos cinco veces al día. Fui a Siria en 1983 con mi papá, a un congreso de emigrantes de América Latina, y me quedé dos meses. Luego volví en 2008 por tres meses. Yo bajaba a rezar, entraban niños a la mezquita, la gente rezaba, leía el diario, los viernes escuchábamos al imán que ofrecía una verdadera clase de educación. El fundamentalismo aumenta porque hay gente que se dedica a propagarlo y hay jóvenes que están desarraigados en la sociedad; que no encuentran un futuro claro, que están desempleados, fumando yerba, a quienes les venden una idea y la compran. El grueso musulmán no es así.

El fundamentalismo islámico tiene la misma cara que otros fundamentalismos. El islam dice “Alá da la vida y Alá la toma”. El islam es rehén de ISIS que llegó a asustar a los musulmanes y no se puede vivir de rodillas porque así no se camina. Los musulmanes no han hecho nada enérgico para sacudirse a estos señores. Siempre hemos estado esperando que la solución llegue de afuera.

La intolerancia y falta de respeto hacia las religiones ajenas continúa provocando tragedias. ¿Tiene usted fe en la evolución del ser humano o piensa que el cambio de conciencia requerirá de un evento espiritual magno?

– Esto es como cuando usted va al campo: prepara la tierra, la rotura, tira la semilla, la riega, ve cómo germina. Tenemos que sembrar y vigilar la siembra. Lo que cosechemos será su producto. Hoy vivimos en una sociedad que confunde la libertad de expresión con el abuso de la información y las imágenes. Vivimos condicionados a la información que recibimos, siempre negativa. No nos hemos dado cuenta de cómo estamos condicionados al medio; a la violencia. Si los medios transmitieran en tres dimensiones, chorrearía sangre…Estamos condicionados para aceptar la violencia y que no nos impresione. Sí creo que somos capaces de salir adelante hacia un mundo tranquilo, pero hay mucho por hacer, juntos.

Visibilizar los logros

El diálogo no es una simple conversación. Implica escuchar en forma genuina y con receptividad. Tomando esto en consideración, ¿Cuánto piensa que ha avanzado el diálogo interreligioso en estos 50 años?

– Evidentemente ha habido un avance, pero todavía necesitamos más expresiones claras para que el diálogo sea visibilizado por la sociedad; para que no quede en una oficina donde nos juntamos o en un salón donde tomamos café. Como dije anteriormente, hay gente que no cree en el diálogo y tiene argumentos para demostrarlo, pero si hacemos visibles los logros, esto puede cambiar.

-¿Cómo son actualmente las relaciones entre el islam, la Iglesia Católica y el judaísmo en Chile?

– Están en buen pie. Somos una entidad reconocida por la Iglesia, nos invitan al Te Deum, soy amigo personal de Daniel Zang, Roberto Feldman, Eduardo Waingortin, Samuel Szteinhendler, Alejandro Bloch. Hay una relación de afecto, respeto y mutuo reconocimiento. He ido al Estadio Israelita Maccabi, Daniel ha ido a la mezquita, hay un intercambio importante. Desgraciadamente hay situaciones políticas en el Medio Oriente que pueden estar afectando la profundidad de las relaciones, pero son sinceras y con respeto. Uno no puede andar segregando a las personas.

 -¿Qué factores podrían conducir a la paz entre judíos y musulmanes?

– Parte por el mutuo conocimiento; saber quién es el otro, qué come, cómo viste, cuáles son sus costumbres. En nuestro directorio hay una persona en cuyo pueblo había una familia judía. Los viernes, para Shabbat, su madre lo mandaba a la casa de esa familia a encender el horno y prender la luz, y asistían a las fiestas mutuas. Sí se puede cuando hay voluntad, y eso reside en tener confianza en el otro.

 

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