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“Las máquinas no van a educar a nuestros hijos”

Enero 27, 2017 6:24 pm Categoría: Ciencias, Tendencias

Ernesto Joselevich, investigador del Instituto Weizmann de Ciencias invitó a la audiencia del Congreso del Futuro 2017 a jugar, “porque de esos juegos van a surgir inventos que no podemos ni imaginar”, expuso. 

Por Ana Luisa Telias

Ernesto Joselevich, Dr. en Química.

Ernesto Joselevich, Dr. en Química.

De bebé jugaba con el puré. También le llamaba la atención cómo las gotas de aceite flotaban en la sopa. El lego era su juguete favorito y en un momento entendió que todo funciona como aquello, es decir, los átomos al juntarse forman moléculas y se puede construir todo con eso. “Siempre tuve mucha curiosidad por los materiales”, cuenta Ernesto Joselevich, uno de los principales expertos a nivel mundial en Nanotecnología.

Al trabajar con nanotubos y nanohilos se adentró en este mundo en miniatura -donde la materia es entre mil y cien mil veces más pequeña que un cabello humano- con la intención de construir, en base a estos materiales pequeños, circuitos, máquinas y censores. “Todo nuestro entorno y cuerpo están llenos de tubos y cables que sirven para transportar energía, materia, fuerza o información, a pequeña escala. Y eso permite construir organismos más potentes y con mayor conectividad”, explica.

Durante su doctorado en Química en la U. Hebrea de Jerusalén concluyó que deseaba “estudiar algo más grande que las moléculas, pero más pequeño de lo que se puede ver. Entre lo grande y lo pequeño, entre lo blando y lo duro, entre lo ordenado y lo desordenado. Esto es la nanotecnología, uno de los temas de punta en las ciencias, el cual busca analizar la materia a una escala entre un nano metro y cien nano metros, es decir, la mil millonésima del metro o la millonésima del milímetro, donde los materiales tienen propiedades que no dependen del tamaño”, especifica.

“El oro es amarillo, brillante, tiene cierta conductividad, pero cuando se empieza a reducir el tamaño de sus partículas a cien nano metros ya no es amarillo, sino azul. Y si se van achicando las partículas se vuelve violeta, rosado, rojo. El color y las propiedades del material cambian. Todo lo que nos rodea, lo que usamos: teléfono, grabador, cámara, está hecho de materiales desarrollados por el hombre y ahora tenemos, de golpe, una gama de materiales totalmente nuevos que podemos investigar y descubrir”, explica el profesor titular del departamento de Materiales e Interfase del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel.

– Cuando se propuso estudiar la nanotecnología, ¿había un objetivo?

– Fue una intuición.

– En ese momento ¿le vio aplicación?

– Tuve muy claro que esos iban hacer los materiales del futuro.

– ¿Fue una realidad lo que lo llevó a pensar en ello?

– No. Fue una intuición al ver un nuevo tipo de materiales nunca antes visto ni estudiado. No había métodos para estudiarlos y ahora era el momento de descubrir una tierra incógnita.

– ¿Cuál era el contexto? ¿La entrada de los iPhone, por ejemplo? 

– No me dije “voy a estudiar esto para hacer esta aplicación”. Fue movido por la intuición, la curiosidad, y hoy en día estoy en el Instituto Weizmann de Ciencias, el cual se define como un instituto de investigación movido por la curiosidad, en oposición a la investigación orientada hacia un objetivo. Nuestra institución no tiene un objetivo determinado. Eso no quiere decir que no sirve para nada, pero la ciencia que está enfocada hacia un objetivo busca todos los conocimientos existentes para llegar a ese objetivo, que podrá llegar o no, pero no tiene como objetivo general generar nuevos conocimientos. Nosotros hacemos una pregunta muy grande y general que creemos que puede tener grandes significaciones. Tenemos una cierta intuición que nos dice que esa pregunta es importante y lo que descubramos puede tener una serie de aplicaciones. No sabemos exactamente cuáles, pero tenemos la intuición que lo sabremos cuando se descubra un nuevo fenómeno, un nuevo material con ciertas propiedades, un nuevo mecanismo metabólico en biología, un nuevo fenómeno físico o se entienda un fenómeno que se había observado pero que nadie lo entendía. Entonces, es ahí cuando surgen las oportunidades y uno se pregunta: ¿y eso, para qué puede servir? Para esto y otras cosas y las aplicaciones que surgen, uno ni siquiera se las hubiera imaginado antes. De esta manera, la repercusión tecnológica puede ser mucho mayor que la de una investigación orientada hacia un objetivo ya determinado.

Ciencia y religión

Cuando circula por Jerusalén y de pronto ve a tantos creyentes ¿qué pensamientos y emociones le surgen de ese contacto?

– Tengo sentimientos mixtos. Por un lado, me identifico con esa espiritualidad, con el buscar el significado de las cosas. Pero después de haber vivido 11 años en Jerusalén y haber visto gente que cree ciegamente en cosas distintas y contradictorias, que se pelean entre sí, se matan entre sí por sostener o tratar de imponer a otros esos dogmas, he desarrollado una visión muy negativa de la religión. O sea, creo que la religión tiene algo positivo porque le da a uno una fuerza, un sentido de comunidad, un sentido de pertenencia, pero yo creo que cada uno tiene que hacer su propia purga de lo que la religión le propone. Como todas las opciones en la vida: tomar lo que a uno le parece bueno, rechazar lo que a uno le parece malo y hacerlo de corazón; sin temor. No tener vergüenza.

“Creo que cada uno tiene que hacer su propia purga de lo que la religión le propone”. (la cambié por he desarrollado una visión muy negativa de la religión….)

– ¿Qué rechaza y qué rescata de la religión?

– Rescato ciertos principios: la vida es sagrada y tiene un significado, nosotros no venimos sólo para nosotros mismos sino que hay un fin que está más allá de la persona o la familia, como un sentido de comunidad. Me identifico mucho con el espíritu judío irreverente que no le permite prosternarse frente a otras personas (la jutzpá), la imagen de Mordejai, el judío que no quiso arrodillarse frente a Amán. Ese judío que siempre lo cuestiona todo, que para él la única autoridad es D-s y no respeta demasiado a ninguna autoridad humana sino su propia visión. Lo que rechazo es el sectarismo y el odio hacia el otro, que a veces la religión fomenta. Para mí la religión es un medio, no un objetivo, y veo a fanáticos religiosos que convierten el medio en un objetivo en sí. Creen que deben buscar el favor en D-s, en vez de buscar el favor de las personas. Creo que es una contradicción muy grande; una gran hipocresía. Una persona que cree que rezando va a ser mejor persona que ayudando a otras que necesitan más, es una tergiversación del verdadero espíritu del judaísmo.

-La ciencia está avanzando y quizás próximamente se pueda elegir las características de un bebé. Entonces, uno se cuestiona cuánto incide la ética y la influencia religiosa en las personas…

– De algún modo el conocimiento científico le va quitando trabajo a D-s. Muchas cosas de las que antes se creía que solamente D-s era capaz de hacer, cada vez vamos entendiendo que las moléculas pueden llegar a organizarse y haber generado seres vivos, que hay procesos de auto-ensamblaje, de auto-organización. Entonces, el rol de D-s en la visión de un científico es más espiritual y menos material.

De algún modo el conocimiento científico le va quitando trabajo a D-s”. 

-De la misma forma que no conocemos ni a D-s ni su plan, esta era de abundante flujo de datos tampoco nos permite conocer la orientación de ellos y el funcionamiento de sus algoritmos. Pero sí creemos fervientemente en sus resultados…

El científico es esencialmente escéptico. Necesita probar las cosas. No va a aceptar una cosa como verdad porque otra persona lo haya dicho o porque a alguien se le dé la gana. A nosotros nos pagan para que cuestionemos las cosas y no las tomemos como un dogma.

 -¿Las religiones se están volviendo obsoletas con esta búsqueda ferviente de datos?

– No creo que la religión se vuelva obsoleta. Quizá las religiones, como están hoy en día, tienen que evolucionar. No responden a las necesidades espirituales de las personas. De algún modo, traicionan a la persona que realmente busca respuestas. Al mismo tiempo, existe una gran necesidad en el hombre; se siente muy solo, confundido, y es muy fácil que alguien venga y te diga exactamente lo que tienes que hacer. La tentación es tan grande…Las religiones también promueven la natalidad exagerada a veces. Entonces, esas dos fuerzas: la comunidad y la natalidad, hacen que la religión prevalezca a pesar de todas sus fallas.

 A nosotros nos pagan para que cuestionemos las cosas y no las tomemos como un dogma”.

 Adiós a la privacidad…

 -Al entregar libremente y, a veces, sacrificar nuestra intimidad y autonomía, ¿qué podría ocurrir como sociedad cuando estos algoritmos no conscientes pero muy inteligentes nos conozcan mucho mejor que nosotros? ¿Lo visualiza como una amenaza o un beneficio?

– Las tecnologías siempre han tenido usos pacíficos y bélicos. Siempre han traído riesgos nuevos. Desde el fuego hasta la energía atómica, eso no es nuevo, es algo que va con el hombre desde que descubrió el fuego. Éste puede usarse para cocinar, pero también para quemar casas del enemigo, asustar, incendiar y destruir la naturaleza. Los medios van cambiando. Y las nuevas tecnologías de la información traen consigo otros riesgos que antes no había. Bueno, tendremos que abordarlos, así como hemos ido abordando los riesgos que han traído tecnologías anteriores.

 Quizás las religiones, como están hoy en día, tienen que evolucionar”.

 -Los algoritmos piensan más rápido; memorizan mejor que el hombre. Muchas industrias lo van a ir dejando de lado ¿Será capaz de seguir teniendo poder, libre albedrío y dar sentido a su vida?

– Pienso que sí. En definitiva, los algoritmos y las máquinas los construyeron las personas. Las máquinas no tienen conciencia, no tienen todavía ese poder. Quizá algún día. Mientras uno sepa delegar en algo que realmente lo ayude y no se deje perjudicar, me parece perfecto. Para todo hay un riesgo a la privacidad y eso es un riesgo real.

 Las tecnologías siempre han traído riesgos nuevos”.

 Educación

 – ¿Qué carreras tienen mayor futuro laboral pensando en la era en que nos adentramos? ¿Qué metodologías debiera fomentar la educación escolar en función de ello?

– La educación es lo más importante. Las máquinas no van a educar a nuestros hijos. Lamentablemente la educación no está suficientemente bien remunerada en distintas partes del mundo y no se ha puesto en la prioridad correcta que debiera tener. Pero yo creo que ninguna máquina o algoritmo va a educar a nuestros hijos. Las personas que están confusas necesitan quizá más ayuda personal: psicólogos, asistentes sociales, capacitadores. Todo lo que tenga que ver con prestar servicios de persona a persona, ninguna máquina lo va a poder hacer. Y hay un montón de cosas que las máquinas no pueden hacer.

 – ¿Qué profesiones se acabarán, por ejemplo?

– Taquígrafo (ríe). ¡No lo sé! Es muy difícil preverlo. Por ejemplo, mi mujer es traductora y existe Google Translate, pero es un desastre. Cada vez funciona mejor, pero el contexto humano no lo puede deducir una máquina. Un médico puede usar un programa para realizar diagnósticos, pero igualmente tiene que tener una visión del paciente. El médico no solamente está para diagnosticar y medicar. Tiene que hablar con el paciente y entender qué siente. O sea, la máquina le va ahorrar mucho trabajo y quizá se van a necesitar menos médicos, pero no va a reemplazarlos.

 Todo lo que tenga que ver con prestar servicios de persona a persona, ninguna máquina lo va a poder hacer”. 

En el Congreso del Futuro 2017.

En el Congreso del Futuro 2017.

Futuro

 -¿Cuál es el proyecto científico más importante del Siglo XXI?

La energía renovable. Hoy hay un problema muy serio con la energía fósil, no solamente porque se va acabar sino por la emisión de dióxido de carbono que provoca el calentamiento global. No está claro todavía hasta qué punto el calentamiento global está causado por la actividad humana o por cambios climáticos. Eso se está investigando. Pero evidentemente, encontrar nuevas formas de energía es fundamental. Hay muchos científicos trabajando en eso. Descifrar el genoma y el cerebro humano también son proyectos muy importantes. No estoy seguro que lograr la inmortalidad humana sea el proyecto más importante. Para mí es más relevante vivir bien que vivir más. Hoy en día la muerte se considera como una falla y no como algo que define nuestra vida. ¿Cuánto se va a prolongar nuestra vida? ¿Va a ser eso el foco de la humanidad? No estoy tan seguro. Nuestra visión del futuro es muy limitada.

 

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