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Judíos venezolanos: De pequeña Venecia a gran desastre

Mayo 21, 2017 8:30 pm Categoría: Comunidad, Internacional

– Es imposible comprender, desde lejos, la situación de un país que ha sido literalmente arruinado económica, social, cultural, moral y espiritualmente. A continuación, algunos testimonios.

Por Gabriela Arditi Karlik

El Fondo Monetario Internacional difundió el martes 18 de abril sus previsiones económicas para los países del mundo. Entre ellos, destacó que Venezuela tiene una inflación prevista de 720,5% para este año y 2.068,5% en 2018.

¿En qué terminará esta nación a la que Américo Vespucio llamó “la pequeña Venecia?”

Schanthal Felsenstein de Mizrahi: “En la kehilá no tienes que buscar la ayuda; la gente la ofrece”

Schantal Felsenstein y familia.

Médico cirujano de la Universidad Central de Venezuela, con una maestría en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas Psicológicas y Sexológicas, nació en Concepción, Chile. Al cumplir un año de edad (1969), gracias a una tía que ya se había instalado allá y les comentó a sus padres “las bondades de un país de oportunidades”, los Felsenstein emigraron buscando un nuevo y mejor futuro.

“Mis padres tenían tienda de ropa en una isla que es puerto libre y en el ´84 se produjo una gran devaluación que afectó las importaciones. Esto se sumó a que mis padres ya habían enviado a mis dos hermanos mayores a Chile para evitar la asimilación. Entonces, me tocaba a mí. Recuerdo la frase que dijo mi padre (z.l.): “si debo esforzarme trabajando, prefiero irme cerca de la familia´. Sin embargo, al regresar a un Chile diferente al que había dejado, el comercio seguía siendo más productivo en Venezuela. Estudié dos años en el Instituto Hebreo y en el ´86 terminamos regresando todos. Para ser honesta, fue ´min hashamaim´, no sólo porque acá (BH) me formé como profesional sino que también conocí a mi esposo y formé (BH) mi familia”, cuenta.

Schanthal (48) se crió en una Venezuela hermosa, alegre, positiva y boyante; “era realmente un país con muchas bondades”, asegura.

Respecto a la comunidad judía, sostiene que es única en el mundo. “Somos una gran familia…creo que es el único país donde al interior de la colectividad no hay diferencias entre el adinerado y el humilde, askenazíes y sefaradíes, si vas a una sinagoga u otra. Y eso hace que esa igualdad traiga unión”, señala.

No obstante, debido a la situación actual del país las diferencias se han hecho más evidentes. “Baruj Hashem yo soy muy activa en la kehilá y te puede decir de primera mano que cuando hace falta un medicamento, al instante alguien lo ofrece si lo tiene. Personas que viajan con frecuencia ofrecen traerlos sin costos adicionales y también suelen donarlos. No tienes que buscar la ayuda; la gente la ofrece.

La unión comunitaria le ha permitido a Schanthal y a su familia tener una mejor vida. “De hecho, BH tenemos cadenas donde conseguimos, sobre todo, medicamentos, que es lo más delicado actualmente. También cuando aparece algún producto regulado nos avisamos dónde se está vendiendo y si hay mucha cola para obtenerlo. La verdad es que en nuestras casas no falta nada (BH). La gran mayoría de los productos se compran en el mercado negro (´bachaquero´, cuyo significado es ´hormiga grande´, es el nombre popular para el vendedor) a un precio mucho mayor. Con todo, ha aumentado el número de familias que requieren de la ayuda comunitaria por dificultades laborales”, indica.

Espero que la situación se estabilice en forma democrática para reconstruir una Venezuela que está herida y enferma”.

Sobre el anti-judaísmo (como ella lo denomina), sostiene que no existía en lo absoluto debido al desconocimiento de parte del venezolano tanto del pueblo judío como de su cultura. Ya a comienzos del gobierno de Chávez se desató una xenofobia general, no específicamente hacia el pueblo judío. Sí hubo ataques aislados a sinagogas, pero así también se metieron con la Iglesia y otros extranjeros”, aclara. Ya más avanzado su período se iniciaron relaciones con terroristas, enemigos acérrimos de Israel. Actualmente creo que nuestra situación sí es más delicada, ya que además en el gobierno hay dirigentes árabes pro-palestinos”, distingue.

Resalta que prácticamente todos los sectores laborales se han visto afectados: con la expropiación de empresas, el retiro de las inversiones extranjeras y la fuga de cerebros, entre otras cosas.

“El pueblo tiene hambre, y es posible que comiencen los saqueos y empeore el vandalismo. Espero que el desenlace sea democrático y que la situación se estabilice para reconstruir una Venezuela que está herida y enferma. Sigue la esperanza que las cosas mejoren. Si la situación no cambia pronto, la emigración continuará y quedará una sociedad destruida también moralmente”, augura.

Elizabeth Meilijson: “Las riquezas de Venezuela son el motivo por el cual nadie se atreve a intervenir”

Familia Meilijson

Diseñadora gráfica, emigró a Chile hace tres años dejando a sus padres y hermana en Venezuela. Actualmente trabaja en la Comunidad Israelita Sefaradí de Santiago.

Elizabeth (26) creció con el gobierno de Chávez, por lo tanto la inseguridad y la corrupción siempre estuvieron presentes en su vida. “La Venezuela de mis padres y abuelos era radicalmente distinta. En esa época era vista como una potencia mundial gracias a las reservas de petróleo”, señala.

Al igual que Schanthal Felsenstein, Elizabeth resalta la solidaridad de la comunidad judía en su país, reiterando que “no hace falta pedir ayuda para recibirla. Además, todo se hace de manera discreta. Nadie espera nada a cambio. Hay personas que tienen ciertas facilidades para conseguir comida y medicamentos, y todos se ayudan. También está el hecho que si alguien es víctima de la inseguridad, existe una red de apoyo”.

Considera que el antisemitismo era más evidente durante el gobierno de Chávez, destacando que la mayor amenaza fue en 2009 cuando una sinagoga de Caracas fue profanada.

Hija de comerciante, cuenta que debido a la incalculable inflación a su padre se le hace muy difícil traer productos importados, así como acceder a cosas básicas como aceite y harina. “La oferta es escasa. Y de encontrarse ciertos productos, sólo hay una marca disponible. Todas las decisiones que tomó Chávez durante su gobierno iban a tener consecuencias devastadoras tarde o temprano”, califica.

¿Hay chavistas que se han rebelado contra Maduro?

– Las personas que apoyaban a Chávez se dieron cuenta que Maduro no está siguiendo el mensaje que les brindó; sin mencionar que Chávez era un líder extremadamente carismático y calculador, cualidades que Maduro no posee. Entonces hay muy pocos chavistas que siguen apoyando a Maduro.

Todas las decisiones que tomó Chávez iban a tener consecuencias devastadoras tarde o temprano”.

Para Elizabeth la única salida a la crisis venezolana es una sublevación del Ejército. “Evidentemente las protestas, a pesar de ser necesarias, no van a lograr que las personas dentro del gobierno renuncien al poder. Tienen demasiado que perder”, advierte.

Asegura no estar arrepentida en lo más mínimo de haber emigrado a Chile, que le ha brindado oportunidades no factibles en Venezuela. Aun así, le gustaría regresar algún día.

¿Consideras que el mundo ha sido lo suficientemente punitivo con Maduro?

– Maduro no ha tenido las sanciones suficientes. Lamentablemente Venezuela es un país con grandes riquezas y ese es el único motivo por el cual nadie se atreve a intervenir. Pero al final son los propios venezolanos quienes tienen que salir de esta situación. Todavía tengo esperanzas, pero va a tomar mucho tiempo lograr estabilidad después de todo el daño que le han hecho al país.

Daphne Breuer: “Ésta es una tragedia sin precedentes”

Licencia en Comunicación Social con mención en Periodismo Impreso, ha ejercido como gerente de dicha área y periodista de distintas empresas de tecnología a los largo de 24 años. Hasta hace un par de meses fue gerente de comunicaciones del Centro Social Cultural y Deportivo Hebraica de Caracas.

Reitera que la Venezuela de los ´70 era muy distinta a la actual. “Las personas que querían estudiaban y se superaban constantemente en cualquier área. Era un país de oportunidades de todo tipo donde no faltaba nada. La gente tenía bienestar”, explica.

Hija de sobreviviente de la Shoá, sus padres han vivido alejados de la comunidad. “Él era ingeniero agrónomo. Trabajó muchos años para el Ministerio de Agronomía. Supongo que por sus terribles experiencias en la Guerra se ´tropicalizó´, quizá tratando de dejar a un lado las pesadillas que vivió”, cabila.

Su madre es una destacada psicóloga que construyó una carrera exitosa como fundadora de la Universidad Simón Bolívar; la más prestigiosa del país. Fue articulista de importantes diarios nacionales, escritora y Ministro de la Familia en el segundo período de Carlos Andrés Pérez.

“Mi proceso de inserción en la comunidad data de hace unos 14 años, durante los cuales descubrí una colectividad maravillosa, solidaria y siempre enfocada en mantener la unión, a pesar de las adversidades. Muchos coinciden en que la Comunidad Judía de Venezuela es la mejor del mundo. Yo así lo creo, aunque no estuve en las mejores épocas cuando éramos más de 13.000 personas. Hoy apenas quedamos unos 5.000”, contabiliza.

Este hecho -dice-es devastador. Sin embargo, “la muestra de lucha y fortalecimiento de las instituciones de soporte, ayuda y recreación, son casi imposibles de describir. Sus líderes son no sólo valientes sino heroicos, diría yo, porque han tratado de levantar el espíritu de los miembros de la comunidad en los peores tiempos de nuestra historia. Los que vivimos acá apreciamos cada vez más a nuestra comunidad y sus líderes. Ellos nos han permitido, hasta cierto punto, vivir en una burbuja donde podemos refugiarnos y obtener ayuda para quienes más la necesitan”, agradece orgullosa.

El hambre es tan grave que ves gente en la calle comiendo de la basura”.

Aun cuando el venezolano no conoce de xenofobia, según piensa Daphne, el Presidente Chávez, “un terrible hombre y dictador, politiquero y populista, utilizó en algunos momentos a los judíos como elementos distractores de sus atrocidades. Cortó las relaciones con Israel y removió al embajador. Hubo momentos en los que sus acólitos y lacayos dieron muestras de un supuesto antisemitismo, como lo fueron la irrupción a la sinagoga de la Asociación Israelita de Venezuela, mensajes antisemitas colocados en algunos sitios públicos y otros hechos aislados. Siempre usó la retórica hacia la fuerza de Israel contra los palestinos, pero luego de su muerte, y con el gobierno de Nicolás Maduro, podría casi asegurar que el pueblo no sabe siquiera qué es el antisemitismo. El venezolano ´de a pie´ no tiene cultura y no conoce de historia”, aclara.

En este sentido, reitera que los judíos no han sido particularmente amenazados. “Todos estamos intimidados por el hampa. Han sido muchas las personas secuestradas, robadas y cuyos negocios han sido expropiados, como fue el caso del Centro Comercial Sambil de los Cohen”, ejemplifica.

Y respecto a la situación laboral comenta que ha sido simplemente “trágico. Los negocios se vinieron abajo. Éste es un país donde muchos judíos se dedicaron al comercio. La situación es terrible; perdimos nuestros negocios. No se puede ni importar ni producir. Los que acá seguimos, lo hacemos con mucho sacrificio e ingenio. La inflación es insólita, y la dificultad para conseguir alimentos y medicinas es evidente. Los médicos judíos emigraron; los jóvenes, una vez graduados, se van inmediatamente del país. Es una tragedia sin precedentes”.

Daphne Breuer y su hijo.

Daphne ilustra que lo más terrible en cuanto a la restricción de productos alimentarios ha sido la obligación de hacer colas para poder adquirir productos de primera necesidad, dependiendo del número de cédula. Por eso muchos han optado por conseguirlos en el mercado negro a precios insólitamente caros. “El hambre es tan grave que ves gente en la calle comiendo de la basura. En las afueras de mi edificio hay varios mendigos apostados buscando qué comer; los vigilantes de mi edificio están flacos y yo les doy comida. Intercambiamos medicinas a través de chats. El venezolano, no sabría cómo describirlo: es flojo; pareciera que nada le interesa”, describe.

Declara que en su país ya no hay capacidad de asombro frente a la dictadura de Maduro (aun cuando fue elegido en votación popular), lo cual tiene a la población “desgastada. Eventualmente, supongo que habrá un cambio, pero el país está destruido moral, espiritual, económica, social y culturalmente. No sé cuál sea el desenlace. La violencia, el caos y la desesperanza, imperan. Hay quienes piensan que el fin está cerca. Yo no podría asegurarlo. Definitivamente al mundo no le interesa ni nuestra suerte ni la de nadie, a menos que haya intereses económicos que afecten notablemente su situación”.

El semanario británico The Economist advirtió que Cuba y Siria tienen mejores perspectivas que Venezuela.

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