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El Conflicto que a veces Aflora (Parte I)

Agosto 1, 2014 7:55 pm Categoría: Comunidad, Juventud

Niños que son obligados por sus padres a ir a un movimiento juvenil-sionista,  kvutzot (o grupos de niños/as) que excluyen a uno de sus pares burlándose o haciéndoles sentir mal, majanot (campamentos) donde líderes de grupo arman una carpa y dejan a todo el resto de las integrantes en una segunda, mensajes por WhatsApp de un conjunto de niños/as dirigidos a un compañero/a, niños que se esconden de otros porque les van a agredir, Bar Mitzvot donde se invita a toda la kvutzá menos a uno de sus integrantes, son sólo algunos de los conflictos con que madrijim y colegios comunitarios se encuentran e intentan resolver con creativos métodos los problemas que aparecen en los grupos.

Jonathan Budnik junto a su tnuá: Maccabi Hatzair Chile.

Jonathan Budnik junto a su tnuá: Maccabi Hatzair Chile.

El Rosh Tnúa de Maccabi, Jonathan Budnik cuenta que en la mayoría de los casos los madrijim ven “la punta del iceberg” de la situación, la que puede ser mucho más profunda.  “Hemos aprendido a ver por qué la situación llegó a que un niño agrediera a otro. Quizá ese mismo janij actuó de esa forma porque su hermano mayor le pega en la casa o, ese mismo janij tiene graves problemas familiares y la forma que usa para desahogarse es con otro janij más indefenso”, comenta.

Para la Psicóloga Clínica, Ety Rapaport, “la agresión es expresión de frustraciones y éstas se presentan en los niños fundamentadas en sus necesidades de afecto, de protección, de seguridad, de estabilidad”, explica.

Conflictos que se Arrastran

“Generalmente cuando a un chico lo molestan en el movimiento es porque también lo vive en el colegio”, comenta la Rosh Shijva de 5° y 6° básico de Tzeirei-Ami, Dana Camhi.

Según Ety Rapaport, es natural que prevalezca esta dinámica porque “el niño tiene que estar con algún conflicto, ese conflicto está presente, probablemente viene de la familia, de su mundo interno y en general, tiene que ver con situaciones que se le presentan en la vida, también con otras cosas como familias muy agresivas donde los niños aprenden a ser agresivos. Uno aprende de lo que ve, pero en general tiene que ver con déficits de funciones parentales”, describe.

Los Roshei Shijvot de Tzeirei Ami, Dana Camhi y Lucas Abramovich.

Los Roshei Shijvot de Tzeirei Ami, Dana Camhi y Lucas Abramovich.

El Rosh Shijva de 3° y 4° básico de Tzeirei Ami, Lucas Abramovich cuenta que ya la predisposición no es buena porque si a un niño lo atacan en el colegio, viene con la idea de que los demás le van a hacer pasarlo mal. E incluso, asiste porque los padres los obligan a venir.

“Obligar a alguien a ir a algo que no quiere es contraproducente y aumenta el rechazo…quizá el padre debiera entender por qué no quiere ir, lo qué hay de fondo y por qué los padres quieren mandarlo si éste no quiere ir”, añade Ety.

Ponen a Prueba el Rol de Educador

Es claro que ni los colegios ni las tnuot desean tener entre sus filas niños agresores, tampoco agredidos. Los colegios aplican protocolos anti-bullying y los madrijim discuten cada semana las situaciones para ver cómo manejarlas los próximos sábados.

Anabella Farba, Directora de Educación Básica del Instituto Hebreo, reconoce que hay bullying  pero “muy poco” ya que hoy tanto niños como profesores se encuentran concientizados sobre el maltrato e inmediatamente lo identifican y lo detienen. “Aún tenemos muchos conflictos y el colegio ha invertido mucho dinero, tiempo y energía en aplicar los protocolos anti-bullying”, dice.

Rubén González, Director de Enseñanza Media de Maimónides School.

Rubén González, Director de Enseñanza Media de Maimónides School.

Maimonides School también aplica protocolos. “Generalmente las situaciones son avisadas por sus profesores y canalizadas a sus jefaturas, o bien se encienden alarmas desde los mismos padres. En ambos casos hay un tiempo de observación y levantamiento de información para prevenir llegar a niveles más preocupantes de violencia”, afirma el Director de Enseñanza Media, Rubén González.

“Nuestro objetivo es trabajar con todos los niños, no sólo con los fáciles de tratar o los que no tienen problemas”, afirma Jonathan Budnik, Rosh de Maccabi.

El estudiante de Ingeniería Civil Industrial agrega que la postura “nunca ha sido la de expulsar a un janij porque en la mayoría de los casos conflictivos, los janijim son janijim que tienen problemas en el colegio, en la casa, por más que lo más cómodo sea echarlo, al final no estás cumpliendo con tu rol de educador, claro sería lo simple, lo fácil, pero al final no es lo que buscamos”, argumenta Jonathan Budnik.

Sergio Carvajal, Marrakez Hadrajá de Tzeirei Ami.

Sergio Carvajal, Marrakez Hadrajá de Tzeirei Ami.

El Marrakez Hadrajá de Tzeirei Ami, Sergio Carvajal, señala que “en Tzeirei nos preocupamos de integrar a ese niño al grupo desde otro ámbito que el colegio ni los papás pueden alcanzar como es el ámbito de los juegos. Hacemos dinámicas y peulot que favorecen la inclusión e instamos al niño a participar y al grupo a aceptarlo. Sabemos lo difícil que es, pero con un trabajo progresivo a lo largo del tiempo se han visto mejoras”.

imagendestacada-tzeirei2Si bien cada Tnúa activa sus protocolos cuando ocurren casos de agresión o maltrato, esto es, si no lo resuelven los madrijim, interviene un rosh shijva, y/o un experto en Hadrajá , si es muy grave se llama también al Rosh Tnúa.  Lo que intentan es contener a los niños durante el sábado y por la semana revisan las situaciones conflictivas de cada kvutzá y entre todos buscan cómo resolver las problemáticas aplicando juegos y dinámicas de integración.

Historial y Experiencia

“Cada madrij de Maccabi sabe perfectamente qué janij tiene, cuáles debe tratar de tal manera, quiénes son más conflictivos, en cuáles poner más ojo y qué otros debe tener más cuidado y en base a eso, se hace un trabajo”, revela Jonathan.

imagendestacada-caccabi2Así, señala que realizan actividades para que los niños que tienen conflictos, trabajen juntos. “La mayoría de estos conflictos están precedidos por muchos prejuicios y desinformación del compañero. Maccabi ofrece la instancia recreativa, donde dos personas puedan conocerse y vean que no son tan diferentes como creen y ojalá hasta terminen siendo amigos. Y cuando se trata de un grupo que molesta a un individuo, ahí el rol del madrij es clave para detener esta acción”, expresa.

“En una oportunidad, en Tzeirei Ami realizamos una actividad donde las janijot debían mirarse al espejo y ver todos los defectos que uno podría encontrarse tanto físicos como de personalidad. La idea era que ellas reconocieran en sí lo que les molesta o no les gusta de ellas. Así concientizaron de por qué tienen que atacar a las demás, si a ellas no les gusta que las ataquen por sus defectos.  De esta forma, aprendieron a integrar a una compañera que venía de otro colegio”, recuerda Dana Camhi.

imagendestacada-tzeirei“Los madrijim tienen una gran capacidad de influir sobre los niños y de transmitirles información y valores …son vistos como líderes y tienen una edad lo suficientemente más cercana a los niños para que éstos los respeten y construyan un vínculo….Seguimos nuestra corazonada de cómo hay que actuar frente a estos casos, porque se supone que somos aptos para solucionarlos pero hay veces que son muy complejos y hemos tenido que pedir ayuda al colegio”, confiesa Dana Camhi, rosh – shijva de Tzeirei.

Trabajo Alineado

imagendestacada-tzeirei4“Los niños que arrastran un problema desde el colegio en general son difíciles y requieren de un trabajo en bloque entre el colegio, hogar y Tzeirei, manifiesta el experto en Hadrajá, Sergio Carvajal.

“Ojalá pudiera decir que en Maccabi no tenemos ningún caso conflictivo de bullying pero hay casos y puedo asegurar que hacemos todo lo posible para combatirlo: Lo trabajamos a través del colegio, a través de los papás y uno de nuestros sueños, es que se erradique”.

Hasta ahora los Roshei Tnuot han golpeado la puerta en el Instituto Hebreo y han recibido muy buena respuesta y muy buena disposición para trabajar los casos en forma conjunta, cuentan.

El Instituto Hebreo se preocupa de cualquier situación de maltrato que tenga que ver con sus alumnos, según explica Annabella Farba.

El Instituto Hebreo se preocupa de cualquier situación de maltrato que tenga que ver con sus alumnos, según explica Annabella Farba.

“Si bien hoy en día no tenemos reuniones periódicas con los movimientos, cuando se presenta una situación puntual el Director llama al Rosh del movimiento y conversa con él.  Nuestra postura es que cuando recibimos situaciones de mala conducta, ya sea en un bar mitzvah, un cumpleaños, en el movimiento y si tiene que ver con maltrato,  el Instituto Hebreo se hace cargo porque nuestros niños son nuestros donde estén, revela Anabella Farba.

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