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Chantal Signorio: “La adaptación e integración son parte del espíritu de Puerto de Ideas”

marzo 6, 2016 5:31 am Categoría: Comunidad, Cultura

– Creadora de Puerto de Ideas será distinguida como Mujer Destacada 2016 por WIZO Chile y la embajada de Israel en el Día Internacional de la Mujer.

 Por Ana Luisa Telias

 

Chantal Signorio, Fundadora del Festival Puerto de Ideas.

Chantal Signorio, Fundadora del Festival Puerto de Ideas.

No era inusual en el mundo europeo -al cual ella pertenecía- familiarizarse con la música. Desde niña estudiaba flauta traversa y, durante un año, participó en una orquesta italiana de flautas. En su adolescencia, se reunía con su grupo de amigos en una casa en que generalmente existía un piano, llegando cada uno con un instrumento diferente y distintos aportes de comida. El ambiente se transformaba en una grata fiesta musical. Gastaba el dinero de su mesada en libros y vinilos. Jamás en ropa. Y le gustaba ir a escuchar conciertos a las iglesias.  

La creadora del Festival Puerto de Ideas, Chantal Signorio Larzabal, cuenta que su vida siempre giró en torno a la cultura.

Su padre, Vittorio, abogado nacido en Italia, era un hombre muy culto en el campo de las artes y humanidades, acostumbrado a leer textos clásicos en griego y latín. Tras el término de la II Guerra Mundial, comenzó a buscar oportunidades fuera de Europa junto a un hermano. Dedicados a importar granos y salitre desde Chile, decidieron probar suerte en Argentina y más tarde, se radicaron en Chile. Su madre Rosario, bibliotecaria, nació en París dado que sus padres, de origen vasco, debieron mudarse cuando estalló la Guerra Civil Española. Luego ella emprendió rumbo a Argentina, siguiendo a sus hermanos, y llegó a Santiago para trabajar en el famoso restaurante vasco Pinpilinpausha.

Ante la incertidumbre que le provocó la llegada de Salvador Allende al gobierno, Vittorio decidió enviar a su esposa y a sus cuatro hijas a Italia. Chantal tenía 6 años.

¿Cómo modela este recorrido en usted?

– Tanto mis padres como yo tuvimos que desarrollar mucho el espíritu de adaptación e integración. Eso es parte del espíritu de Puerto de Ideas: ser un espacio multidisciplinario, porque a mí también me gusta un poco de todo y me formé en la multiculturalidad, la diversidad y la curiosidad.

Cientista política de la UC de Milán, volvió a Chile para casarse con el abogado Arturo Majlis. A fines de los ´80 le fue muy difícil insertarse en el mundo laboral sin redes de contacto y pocos centros de investigación política. Lo que existía en ese ámbito estaba ligado a movimientos políticos específicos. Tampoco consideraba iniciar una carrera diplomática, puesto que pretendía formar familia en Chile, y cuando golpeaba las puertas de los medios de comunicación para dejar un currículo, le respondían que les generaba un problema interno porque hablaba más idiomas que el jefe y tenía un título profesional en el extranjero. “Les decía: no me interesa que me paguen. Lo que quiero es tener la oportunidad de trabajar. Tenía 23 años y no conocía a nadie”, cuenta Chantal. Entonces, decidió volver a cursar su carrera, esta vez en la Pontificia Universidad Católica de Chile, para insertarse en la sociedad nacional. Así comenzó su carrera laboral.

¿Hay hoy en día más flexibilidad laboral en Chile?

-No; las mujeres que trabajan tienen, lamentablemente, horarios muy rígidos, y el concepto de flexibilidad laboral del que yo pude gozar no lo veo implementado en Chile donde lo importante es resolver los proyectos y cada compromiso, cumplirlo. ¿En qué horario lo haces? Eso ya no tiene ninguna relevancia.

¿Ha retrasado la inserción de la mujer en el mercado laboral chileno esta escasa flexibilidad?

– Para una madre de escasos recursos es muy difícil trabajar porque los jardines infantiles de la JUNJI (Junta Nacional de Jardines Infantiles) abren a las 8:30 y cierran alrededor de las 16:00. A eso súmale el tiempo de traslado en el transporte público. Entonces, la injusticia más grande está en ese ámbito. Los jardines debieran estar abiertos desde las 6:30 hasta las 21:30. De esa manera, esta madre podría elegir trabajar la jornada matutina o vespertina. Lo que existe hoy no le permite insertarse en ninguna jornada laboral si no recibe apoyo de una red familiar.

El principio

¿Cuán determinantes fueron sus 12 años de trabajo en Cultura de El Mercurio para confeccionar el modelo de Puerto de Ideas?

– Muy importantes…Me insertaron en la realidad chilena. Tuve la posibilidad de hacer muchos proyectos de cultura y, en esa búsqueda, fui aprendiendo y tomando distintas responsabilidades. Un día, Cristián Zegers (director) me ofreció ser editora de Cultura. Al principio significó un gran desafío; era fascinante, había temas muy entretenidos. Sin embargo, durante ese período una gran amiga de la UC de Milán empezó a realizar festivales en pueblos de Italia, y hacía su segundo evento. Con mi marido asistimos y quedé con muchas ganas de hacer festivales en Chile porque encontré increíble poder escuchar, reestudiar, reaprender, actualizarse y abrirse a nuevos temas. Un festival rompe todos tus esquemas. Nunca había leído de antropología y, de repente, estaba leyendo de esos temas y de historia. Al mismo tiempo, encontraba que en Chile estaban muy desprestigiadas las conferencias.

En ese momento, Álvaro Fischer celebró los 200 años del natalicio de Darwin con una conferencia y lo que se programaba para 500 personas, terminó siendo para 3.000 en CasaPiedra. Este suceso me permitió confirmar que hay muchos chilenos que tienen ganas de escuchar otras cosas y otras voces. En Europa existen 500 festivales de las más diversas temáticas y me di cuenta que el gran boom de la cultura y el nuevo público se conquista a través de éstos. Si bien están los centros culturales, librerías, teatros y bibliotecas como espacios tradicionales, ¿qué revuelve todo esto?, ¿qué lo transforma en algo entretenido, dinámico, vivencial, potente, en donde te liberas de un montón de cosas? En estos festivales te da lo mismo hablar con la de al lado, no importa si es vieja, joven, rica, pobre, ambas están en ese lugar aprendiendo y, entonces, se hacen unos cruces maravillosos. Incluso terminan almorzando juntas. O si vas a un restaurante y está el conferencista de la mañana, te acercas y le preguntas por algo que dijo o lo que no entendiste, y todo esto en un pueblo de estilo medieval en Italia. Entonces, yo traté de hacer la versión chilena, adaptándola a nuestra idiosincrasia, a nuestros temas.

Un festival rompe todos tus esquemas”. 

Saltando obstáculos

La idiosincrasia chilena ¿fue un tema?

-Ese es un prejuicio que desmentimos el primer año de Puerto de Ideas. Si bien desde mi familia hasta quien se te ocurra me advirtieron que sería un fracaso, me decía a mí misma: bueno,pero yo no le tengo miedo al fracaso…Siempre he sostenido que si no se rompen huevos, no se hacen tortillas…Yo estaba abierta a fracasar. Mucha gente apuesta por un proyecto seguro, y termina copiando y no creando algo. De alguna manera, yo también copié y me inspiré, pero me atreví a ir en contra de dos grandes conceptos. El primero: la cultura tiene que ser gratis. Yo no hago festivales gratis; cobro $1.500. El segundo: a nadie le interesan las conferencias. Después de Puerto de Ideas ha habido, en estos últimos cinco años, un boom de conferencias. Y quienes me aseguraban que eran fomes, que estaba loca y que más encima era muy lejos Valparaíso, yo les respondía que una buena conferencia era lo más entretenido que hay…te remueve entera, te da felicidad, te produce adrenalina, llegas a tu casa llena de ideas, con nuevas conversaciones, o sea, es muy estimulante.

 Hay muchos chilenos que tienen ganas de escuchar otras cosas y otras voces”.

 Polos de atracción

 ¿Qué estimula a los conferencistas a asistir a Puerto de Ideas?

– Valparaíso es un festival bastante poco común; está basado en la creatividad. Y los conferencistas no están acostumbrados a esa cosa interdisciplinaria. Generalmente a David Grossman lo invitan a festivales de literatura, ferias de libros, universidades, facultades de letras, y termina reuniéndose con el profesor de literatura, el editor, el escritor. Esta opción multidisciplinaria, generalmente la captan cuando llegan acá, y les encanta. Les permite compartir con científicos, filósofos y hablar de otros temas. Lo pasan muy bien. Y aunque Chile no se dé cuenta, ellos vienen porque Chile es muy conocido en el resto del mundo y Valparaíso es una ciudad mítica; es el puerto de inmigración no sólo de mis padres o de nuestros abuelos…Desde Cabo de Hornos se zarpaba a Valparaíso, luego se podía subir a Perú y seguir hasta California. Pablo Giordano (físico y escritor) me decía que desde chico Valparaíso era el puerto soñado, el puerto de inmigración, la posibilidad de cambio. Valparaíso tiene una carga simbólica muy relevante en el mundo, que los chilenos no sabemos valorar, y yo creo que ninguna de las instituciones que se dedican a promover Chile se da cuenta que Valparaíso es mucho más importante que Chile a nivel mundial en temas turísticos y literarios. La escritora Nicole Krauss, en dos de sus libros, describe escenas que transcurren en Valparaíso. Ella tenía que hablar de un puerto, ¿qué puerto? Valparaíso. O sea, va más allá de la cosa solamente turística. Valparaíso está en el imaginario mundial.

 Valparaíso tiene una carga simbólica muy relevante en el mundo, que los chilenos no sabemos valorar”.

 ¿Esa es la razón por la cual Puerto Ideas tiene lugar en ese puerto?

– Quería hacer algo único en Latinoamérica. Entonces busqué mucho tiempo un tema y finalmente llegué al tema de la creatividad. Me encantan los procesos creativos, todo lo que pasa antes de la creación, sea de un escritor, un historiador, un filósofo, un científico. Las historias de inmigrantes son procesos que construyen a las personas. Decidí que iba a hacer un festival sobre la creatividad. Y si de creatividad se trataba, Valparaíso era la ciudad…En Puerto de Ideas hay de todo: tenemos circo, hablamos de economía, filosofía y tantos otros temas, dado que la cultura es todo lo que convive con el ser humano.

 ¿Se sintió consolidada en Valparaíso y entonces decidió dar un salto hacia Antofagasta?

– No; yo hacía el festival de Valparaíso con dificultades económicas. No tenía recursos para tener un equipo. Tampoco me demoraba todo un año para organizar un festival, o sea, tenía capacidad ociosa y, al mismo tiempo, mi intención era consolidar esta fundación (Puerto de Ideas). En ese momento, Minera Escondida me ofreció crear un festival en Antofagasta, y me hizo mucho sentido organizarlo en torno a la ciencia, en una zona como el desierto de Atacama. Los científicos asisten con agrado porque la zona es famosa a nivel mundial por todo lo que está ocurriendo en astronomía, energía solar, minería, biología marina. El científico chileno encuentra, muchas veces, que la divulgación científica es poco prestigiosa. Había que romper ese paradigma y mostrar cómo hay gente increíble…Creo mucho en la divulgación y la educación científica. Y poco a poco, más chilenos se están interesando en la ciencia.

 Sembrar curiosidad

 ¿Hay que llenar a Chile de festivales para promover ciudadanos más curiosos y participativos?

– No le haría mal. Ya se ve que hay un interés por escuchar al otro. Falta filantropía en la promoción de la cultura y sentir que esta carga es de todos y no sólo del Estado. Antes la cultura llegaba sólo a la gente que cabía en la sala; ahora la sala se transformó en un streaming (transmisión) que llega a mucha más gente. Entonces, ahora está resultando mucho más interesante para las empresas. El streaming está transformando las reglas del juego.

 ¿Qué paradigmas busca romper en 2016?

– …Me han ofrecido muchos festivales, incluso fuera de Chile, pero no voy a hacer ningún festival más. Me interesa crecer en el tema de la educación porque creo que ahí está la manera de romper los paradigmas. Estamos invitando a los conferencistas a que desarrollen actividades de extensión en universidades, colegios, centros culturales, bibliotecas en la misma región donde se realiza el festival. En Antofagasta y otras ciudades aledañas, en abril tendremos alrededor de 20 actividades de extensión. Estamos alcanzando lugares donde muy difícilmente llegan destacados investigadores y eso es lo que a mí me motiva más.

 Me interesa crecer en el tema de la educación. Ahí está la manera de romper los paradigmas”.

 ¿Se identifica con el modelo de mujer judía?

– La mujer italiana y la mujer judía son muy parecidas. La italiana es muy dominante, muy territorial y mucho de la comida. ¿Dónde pasan las cosas en el mundo cultural italiano y en el mundo cultural judío? En torno a una mesa. No es lo que pasa en la cultura chilena donde la mesa no es tema. El binomio judío-italiano es bastante fácil. Es muy importante la familia.

 Haberse unido a una familia judía, siendo católica, ¿le produjo contradicciones?

– Más me hicieron bullying porque era italiana que porque no era judía…Y mis cuatro hijos se sienten mitad judíos, mitad católicos. Ellos entienden que ésta es la estructura que les tocó, que es diferente. Tampoco somos los únicos y, finalmente, esta pertenencia la ven mucho más como un factor cultural que como un aspecto religioso. Nos preocupamos de abrirles puertas en los dos mundos para que el día de mañana ellos elijan sus opciones.

 

* Desde 2011, 150.000 personas han participado en los festivales Puerto de Ideas Valparaíso y Antofagasta, al cual han sido invitados más de 400 artistas, científicos y humanistas de diferentes países.

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